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martes, 3 de junio de 2014

Motochorros hirieron de muerte a un policía y un helicóptero descendió en la Avenida Córdoba para intentar salvarlo

La noticia pobló los medios audiovisuales y redes durante toda la jornada.

de Infobae




Motochorros asesinaron a un policía en violento asalto

Un grupo de asalto baleó a un sargento de la Policía Federal que era custodio de una financiera en la intersección de Córdoba y Pringles. El agente fue trasladado en un helicóptero sanitario hasta el Hospital Churruca, pero los disparos en la cabeza resultaron letales


Un sargento de la Policía Federal murió este mediodía al enfrentarse a tiros con delincuentes en el barrio porteño de Almagro.

El hecho se produjo cerca de la intersección de Córdoba y Pringles, cuando el agente, identificado como Primero Castillo, custodiaba a un empleado de una financiera que se dirigía al Banco Nación a hacer un depósito.


Seis asaltantes, que llegaron arriba de dos motos, atacaron al financista y cuando el sargento actuó para intentar evitar el robo, efectuaron varios disparos en su cabeza y huyeron.

Un helicóptero descendió para trasladar al agente al Hospital Churruca, pero las heridas resultaron fatales.

El crimen ya está siendo investigado por la comisaría 25 de la Policía Federal.

La “Gran Mancha Roja” de Júpiter en su mínimo nivel

de
Página 12


futuro
Sábado, 31 de mayo de 2014

La crisis de la “Gran Mancha Roja”


Tapa futuro
Comparado con la “Gran Mancha Roja” de Júpiter, el más poderoso de los huracanes terrestres parecería una suave brisa matinal, acotada y efímera. De hecho, esta bestia astrometeorológica supera a cualquier otra de su especie en todo el resto de la gran comarca solar. No sólo en tamaño, furia e intensidad, sino también en longevidad. Estamos hablando, literalmente, de una tormenta “histórica”. Un fenómeno observado y estudiado por varias generaciones de astrónomos desde, al menos, mediados del siglo XIX (y probablemente, desde bastante antes también). Tan es así que ese colosal remolino de gases es la característica más emblemática del planeta. Pensar en Júpiter es pensar en la “Gran Mancha Roja” (ver recuadro aparte). Es el “sol” de la gran “bandera” joviana. Una bandera surcada por gruesas y pesadas franjas nubosas, que corren paralelas al ecuador del gigante gaseoso.
Pero la mancha está en crisis. En realidad, en mayor o menor medida, siempre lo ha estado: su propia naturaleza y su propio contexto la obligan a cambiar. De tamaño, de forma, y hasta de color. Cuando fue observada y fotografiada bien de cerca por las legendarias Voyager 1 y 2, en 1979, medía poco más de la mitad que un siglo antes. Y en estos últimos años no sólo se ha achicado aún más, sino que ha dejado de ser roja y ovalada, para pasar a ser más rosada, o incluso anaranjada, y bastante más redondeada. Hace poco, la NASA publicó nuevas imágenes y nuevos datos, provenientes del legendario Telescopio Espacial Hubble, que no sólo confirman esta metamorfosis, sino que arrojan un dato nada menor: actualmente, la “Gran Mancha Roja” ha alcanzado su mínimo tamaño jamás registrado. En suma: toda una historia que bien vale la pena contar.

PRIMERAS OBSERVACIONES

A decir verdad, no está del todo claro quién o quiénes fueron los “descubridores” de la “Gran Mancha Roja”. Lo que sí está claro es que, a diferencia de lo que algunos creen, no fue Galileo Galilei ni ningún otro astrónomo de comienzos del siglo XVII. Y la razón es simple: los telescopios de Galileo y sus contemporáneos eran demasiados rudimentarios para poder “resolver” detalles medianamente finos en el disco de Júpiter. Simplemente, no podían haberla visto... suponiendo que, por entonces, la mancha ya existiera. Pero medio siglo más tarde, quizá si: hacia 1665, el astrónomo Giovanni Cassini observó una “mancha permanente” en Júpiter. De hecho, hasta la dibujó en repetidas oportunidades a lo largo de varios años. Al parecer, el gran astrónomo italiano la siguió observando con sus telescopios, y con ciertas fluctuaciones de visibilidad, hasta 1713. Sin embargo, parece no haber hecho mención de su color. Evidentemente, Cassini vio algo. Pero no está claro si eso que vio, realmente, era lo que mucho tiempo después pasó a llamarse “Gran Mancha Roja”.
Tras un gran “hueco” de más de un siglo sin menciones “sospechosas” en los registros de la astronomía observacional, llegamos a una pista verdaderamente confiable: en 1831, el astrónomo amateur Samuel Heinrich Schwabe hizo un dibujo de Júpiter con un gran óvalo en su hemisferio sur. En la misma región donde hoy está la “Gran Mancha Roja”. Pero todavía no se llamaba así: el experimentado observador alemán la mencionó simplemente como un “Hollow” (“Hueco”) en el disco del planeta. Su nombre más tradicional recién comenzó a usarse unas décadas más tarde. Y muy especialmente, a partir de 1878, cuando fue observada y estudiada en detalle por el estadounidense Carr Walter Pritchett. Tres años más tarde, su colega británico, Thomas Gwyn Elger, realizó un fino dibujo en colores, donde la “Gran Mancha Roja” aparece en todo su esplendor: grande, enorme... y muy roja, claro. ¿Cuán grande? En esa época, y durante todo el final del siglo XIX, el súper vórtice ocupaba 35 grados de longitud joviana (y 11 o 12 grados en latitud). Es decir, unos impresionantes 41.000 kilómetros de diámetro horizontal (y unos 12 a 14 mil kilómetros de diámetro vertical). Más de tres veces el diámetro de la Tierra. Fue su mayor tamaño jamás observado.

NAVES ESPACIALES: LA MANCHA MENGUANTE

Tras su máximo esplendor (al menos, registrado), la “Gran Mancha Roja” fue mutando durante el siglo XX, con algunos vaivenes, es cierto, pero con una tendencia general: a lo largo de las décadas, fue perdiendo diámetro ecuatorial, aunque mantuvo esencialmente su mismo diámetro polar. Y por eso se fue haciendo cada vez más chica y, a la vez, menos ovalada. Así la vieron las primeras naves espaciales que visitaron Júpiter: las Pioneer 10 y 11 (NASA), en 1973 y 1974. Y en mucho mayor detalle, por las legendarias Voyager 1 y 2, en 1979: las finísimas imágenes que ambas naves transmitieron a la Tierra mostraron la “Gran Mancha Roja” como nunca antes (al igual que otros tantísimos rasgos de la pesada y convulsionada atmósfera joviana, entre ellos, detalles muy finos de las “zonas” y los “cinturones”, las también emblemáticas franjas nubosas que recorren, paralelas al ecuador, la cara visible del planeta). Las fotos de las Voyager revelaron que la tormenta medía 21 grados de longitud, es decir, casi 25 mil kilómetros de diámetro. No era poco, obviamente. Pero a esa altura, ya había perdido más de un tercio del diámetro que tenía un siglo antes.
Lejos de frenarse, la tendencia menguante de la “Gran Mancha Roja” continuó en los años siguientes: en 1995, cuando la sonda espacial Galileo (NASA) comenzó la exploración de Júpiter (y de muchas de sus lunas), su diámetro ecuatorial rondaba los 21.000 kilómetros. Apenas cinco años más tarde, en 2000, la nave Cassini (NASA/ESA) realizó un fugaz sobrevuelo al planeta (esta sonda, en realidad, tenía por destino final Saturno, al que arribó en 2004). Y obtuvo algunas de las vistas más extraordinarias que jamás se hayan logrado del gigante gaseoso, como la que aquí compartimos: en esa alucinante vista de un Júpiter “creciente”, la “Gran Mancha Roja” luce verdaderamente espléndida... pero más chica: “apenas” 20.000 kilómetros de diámetro.

CAMBIOS DE COLOR Y VIENTOS MAS VELOCES

Más allá de las observaciones in situ, a manos de naves exploradoras, y de aquellas realizadas por súper telescopios (terrestres y espaciales), la lenta metamorfosis de la “Gran Mancha Roja” fue –y sigue siendo– observada por miles de astrónomos amateurs en toda la Tierra. A punto tal que fueron los amateurs los que a comienzos de la década pasada comenzaron a notar otro cambio significativo: poco a poco, la mancha dejó de ser rojiza, y empezó a tomar un color más suave, acercándose al rosa salmón. Esta nueva tonalidad, sumada a su tamaño cada vez menor, hizo que algo que, décadas atrás, resultaba relativamente “fácil” de observar con telescopios de aficionados, pasara a ser un muy seductor desafío visual.
En paralelo con todo lo anterior, los astrónomos notaron otro interesante cambio en la “Gran Mancha Roja”: su período de giro era cada vez menor. En los años ’60, el vórtice joviano daba una vuelta completa sobre sí misma en unos 9 días. Ya en los ’80, el período de giro había bajado a una semana. Y hacia el año 2000, estaba en torno de los 5 días. Dicho de otro modo: los poderosos vientos que la impulsaban eran cada vez más veloces, superando los 400 km/hora. Parecía haber una lógica relación entre la reducción de tamaño y del período de giro, y el aumento en la velocidad de los vientos. Para entenderlo mejor, hace algunos años el astrónomo Glenn Orton (Jet Propulsión Laboratory / NASA), uno de los mayores expertos mundiales en el tema, hacía un interesante paralelismo: del mismo modo en que un patinador sobre hielo gira cada vez más rápido al contraer sus brazos, la “Gran Mancha Roja” va aumentando su velocidad de giro al achicarse (porque está “obligada” a mantener su “momento angular”). Cada vez más chica, cada vez más veloz, y ya no tan roja como antaño. Durante las últimas décadas, la mayor tormenta planetaria del Sistema Solar entró en una marcada crisis. Y ahora, lejos de finalizar, esos cambios parecen acelerarse.

EL HUBBLE Y EL “RECORD” DE TAMAÑO (MINIMO)

Tras echar una necesaria mirada al pasado (remoto y reciente), ya estamos en condiciones de entender mejor el fascinante presente de la “Gran Mancha Roja”. Y muy especialmente, la novedad de la que nos ocuparemos enseguida. Una novedad que, de algún modo, comenzó a insinuarse en 2012. Por entonces, el astrónomo John Rogers, de la Asociación Astronómica Británica (que compila cientos de observaciones e imágenes de astrónomos amateurs de todas partes), confirmó que la mancha apenas arañaba los 18.000 kilómetros de diámetro horizontal. Y que, además, su período de giro había bajado a sólo cuatro días, lo que implicaba que los vientos, que la hacen girar, ya rozaban los 500 km/hora. El punto clave es que, desde entonces, los astrónomos (profesionales y amateurs) han notado una marcada aceleración en el ritmo de contracción del colorido súper remolino joviano. De hecho, viene perdiendo casi 1000 kilómetros de diámetro por año. Algo completamente inédito. Además, como mantiene esencialmente igual su diámetro vertical (polar), cada vez se parece más a una pelota... de fútbol. No de rugby, como en sus viejos tiempos. Por si fuera poco, ya ni siquiera es de color rosa salmón (como hace unos años), sino cada vez más anaranjada.
Y así llegamos al flamante anuncio de la NASA: el pasado 15 de mayo, la agencia espacial estadounidense publicó nuevas imágenes de Júpiter, tomadas (el 21 de abril) por el venerable Telescopio Espacial Hubble (que, dicho sea de paso, ya cumplió 24 años en órbita terrestre). Una de ellas, verdaderamente maravillosa, ocupa la portada de esta edición de Futuro. Y otra (aquí nomás) muestra, en plano detalle, el cambiante aspecto de la tormenta en 1995, 2009 y ahora. Las observaciones estuvieron a cargo de un equipo de científicos liderados por Amy Simon-Miller (del Goddard Space Flight Center, de la NASA, en Greenbelt, Maryland), una astrónoma que se viene ocupando desde hace más de una década de los avatares atmosféricos de Júpiter, y especialmente de la mancha. Y fue ella, justamente, quien anunció la última medición: “Las más recientes observaciones del Telescopio Espacial Hubble nos confirman que el diámetro de la mancha está justo por debajo de los 16.500 kilómetros, su menor diámetro jamás medido”. De algo que tenía el tamaño de más de tres Tierras en fila, pasamos a algo que, ahora, apenas ni siquiera llega a una y media. De los 35 en longitud joviana, a unos pobres 14. La “Gran Mancha Roja” dejó de ser ovalada. Ya no es tan “Gran”. Ni tampoco es “Roja”. Entonces: ¿qué le está pasando?

¿CAUSAS DE LA METAMORFOSIS?

La verdad es que no hay certezas. De hecho, ni siquiera está muy claro cuáles son los mecanismos y la fuente de energía que se esconden detrás de este monstruoso fenómeno atmosférico (ver recuadro aparte). Ni cuál es el secreto de su extrema longevidad: “No sabemos bien qué es lo que la sostiene, ni tampoco tenemos razones claras para explicar por qué esta tormenta ha durado tanto tiempo. Y ése es uno de los mayores misterios de la ‘Gran Mancha Roja’”, dice Simon. Sin embargo, ella y sus colegas tienen ciertas sospechas sobre la causa (al menos parcial) del marcado aceleramiento en su contracción y velocidad de giro, observada en estos últimos tiempos: “Las imágenes del Hubble nos han revelado una larga serie de pequeños remolinos pasando cerca del cuadrante sudeste de la mancha”. Y al parecer, esos diminutos torbellinos podrían haberla acelerado: “Estas pequeñas manchas tienen su propio giro, y por lo tanto pueden aportarle momento angular, o sustraérselo, dependiendo del modo en que giren. Nuestra hipótesis es que todos esos pequeños remolinos podrían ser responsables del acelerado cambio observado, alterando la dinámica interna de la ‘Gran Mancha Roja’”, explica la científica de la NASA.
No es raro, entonces, que Simon y sus colegas estén concentrados en el estudio de esas “manchitas negras”, para entender mejor su posible rol en la metamorfosis de su colosal vecina. Mientras tanto, el actual período de rotación de la legendaria mancha de Júpiter está en torno de los 3 días y medio, con vientos periféricos de 144 metros/segundo, es decir, unos 520 km/hora. Records y más records.

EL FUTURO DE LA MANCHA

Como decíamos, Simon y sus colegas seguirán atentamente la evolución de la “Gran Mancha Roja”. Saben que son momentos especialmente interesantes en la “vida” de la mayor tormenta planetaria del Sistema Solar. Y además, saben que cuentan con una herramienta fabulosa: “La información que nos aporta el Telescopio Espacial Hubble es verdaderamente grandiosa: las imágenes tienen una resolución de unos 150 kilómetros, lo suficiente para poder crear un mapa de los vientos, todo a lo largo y cerca del margen externo de la mancha”, dice la astrónoma. Pero además del Hubble, la astronomía planetaria de nuestro tiempo cuenta con un as en la manga: la sonda espacial Juno (NASA), actualmente en viaje interplanetario, que llegará a Júpiter en julio de 2016. Y una vez allí, la nave tendrá un balcón de lujo para espiar la atormentada vida y evolución futura del rasgo insignia del gigantesco planeta gaseoso.
Lógicamente, a la luz de todo lo anterior, hay una pregunta que sale sola: ¿podría llegar a desaparecer la “Gran Mancha Roja” en los próximos años? Tanto Simon y sus colegas, como Orton y otros científicos del JPL, consideran que eso es altamente “improbable, pero no imposible”. Curiosamente, si eso pasara, Júpiter ya estaría “entrenando” a su sucesor: el “Ovalo BA”, más conocido como “Red Spot Jr.” (“Mancha Roja Junior”, otra notable tormenta joviana –más o menos del tamaño de la Tierra– que se formó en el año 2000 (a partir de la fusión de otras menores). Del mismo modo, Simon no descarta un escenario exactamente inverso: un esplendoroso resurgir de la súper tormenta joviana. Quizás, el comportamiento de la mancha sea más o menos cíclico. Y en un futuro no tan remoto la actual tendencia podría frenarse y revertirse, devolviéndole su antiguo esplendor.
La crisis de la “Gran Mancha Roja” es un capítulo verdaderamente apasionante de la astronomía contemporánea. Y al menos por ahora, el futuro de la legendaria tormenta planetaria luce incierto. Y muy bien escondido en los turbulentos y complejos mecanismos atmosféricos que aún la sostienen. Ya no tan grande. Ya no tan roja. Pero todavía, poderosa y maravillosamente viva.

lunes, 2 de junio de 2014

HOW DESIGN 2014 mostró el valor del diseño vinculando marcas y consumidores.

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Página 12

m2
Sábado, 31 de mayo de 2014

Generador de experiencias

La HOW DESIGN 2014 realizada este año en Boston mostró el valor del diseño como herramienta de vínculo entre marcas y consumidores.

POR MATíAS DELFINO *

Una Boston primaveral fue una vez más sede de la conferencia HOW DESIGN 2014, el encuentro que convoca a la mayor cantidad de diseñadores del mundo.
Entre los oradores de renombre, como el escritor Malcolm Gladwell o la curadora del MoMA Paola Antonelli, se destacó Dana Tanamachi, artista especialista en tiza sobre pizarra que supo convertir su hobby y pasión en un trabajo de tiempo completo. Apelando al uso de la tiza como técnica que evoca a la nostalgia, según describe esta texana de origen japonés, logró ser convocada por empresas de la talla de la revista Time, Bloomingdale’s y hasta Nike. Incluso fue convocada por Oprah Winfrey, quien le encomendó el diseño de la portada y páginas interiores de uno de los números de su Revista O. Establecida en Brooklyn, Nueva York, Tanamachi posee un talento artesanal que le da un estilo muy espontáneo y llamativo a sus proyectos. En un mundo cada vez más informatizado, el valor agregado de lo hecho a mano se destaca y hace una diferencia.
Stefan Mumaw, gurú creativo, presentó su método rápido para generar ideas de calidad. Frente al proceso y durante la etapa de brainstorming, propone partir de lo “absurdo” o “poco probable” en lugar de lo “ordinario” para llegar a mejores resultados. Es decir, dejar volar la imaginación apelando a lo aparentemente irracional en la búsqueda de potenciales soluciones.
Más tarde fue el turno del octogenario Bob Gill, leyenda viviente del diseño gráfico que supo ser socio de los iconos del diseño Alan Fletcher y Colin Forbes. Gill fue irónico al criticar a los diseñadores jóvenes que apelan al uso de tipografías, colores, imágenes y estilos de moda sin siquiera tener en cuenta si son realmente apropiados para el proyecto. Según Bob, hay que intentar evitar todo preconcepto a la hora de diseñar. Más allá de lo familiar que a uno le pueda parecer un tema, recomienda resistir la tentación de pensar que ya se sabe suficiente como para empezar a diseñar. En cambio, propone investigar el tema como si no se supiera nada. Como ejemplo contó que, si a él le encargaran diseñar un logo para una tintorería, trataría de vivir la experiencia de ir al establecimiento como si nunca hubiera estado en una tintorería. Una vez ahí, pasaría un buen rato observando, escuchando y haciendo preguntas hasta sentir que encontró algo interesante para decir.
Una de las presentaciones más celebradas por la audiencia fue la del joven emprendedor Johnny Earle, alias Johnny Cupcakes. A los 19 años y con una infancia plagada de adversidades, comenzó vendiendo por la calle, desde el baúl de su deteriorado auto, remeras que él mismo diseñaba. Con muy poca plata y empujado por la necesidad, fue capaz de lanzar una idea verdaderamente original que se convirtió en un negocio millonario: locales de ropa ambientados como panaderías de época. Según admite, su secreto reside en haber encontrado un punto de contacto entre su pasión y sus habilidades. Lo más importante, enfatizó, es generar ideas únicas y originales, mucha motivación y una actitud mental positiva. Que cientos de personas se queden a dormir en la calle frente a sus numerosos negocios para comprar una remera de edición limitada da fe de su éxito. Un fenómeno que le ha valido, entre otras cosas, ser nombrado “Emprendedor Número Uno de los Estados Unidos” por la prestigiosa revista Business Week.
En lo que respecta al branding, el abanderado fue el joven israelí Sagi Haviv. Considerado “prodigio del logo” por la revista The New Yorker, Haviv es uno de los socios de la mítica firma de diseño Chermayeff & Geismar & Haviv, que durante más de medio siglo fue responsable del diseño de muchas de las más reconocidas marcas del mundo, como PanAm, Xerox, 3M, National Geographic y NBC, entre tantas otras. Empezó por señalar lo que a su criterio toda buena identidad gráfica debe cumplir: ser apropiada en forma y concepto, distintiva, memorable y lo suficientemente simple como para funcionar efectivamente en distintos tamaños y medios. A pesar de la reconocida trayectoria y experiencia del estudio, Haviv dejó en claro las dificultades que a menudo encuentra al presentar propuestas a clientes. “Nunca es amor a primera vista”, afirma, un tanto frustrado, mientras explica que las marcas ganan significado y aceptación a lo largo del tiempo, y que las primeras impresiones pueden ser engañosas. Entre sus últimos proyectos presentó su reciente diseño para Harvard University Press.
El cierre de este maratón creativo de cinco días estuvo en manos del diseñador del momento, el austríaco Stefan Sagmeister. El excéntrico artista que supo diseñar cubiertas de álbumes para grupos como The Rolling Stones, Aerosmith y The Talking Heads, disertó sobre su estudio acerca de la relación entre diseño y felicidad, un tema que profundiza en su película The Happy Film. Sagmeister presentó experimentos pensados para mejorar su bienestar personal y su nivel de satisfacción, entre ellos realizar actividades no-repetitivas, que escapan de la rutina y lo cotidiano. “Cuando implementás las cosas que realmente querés hacer, incrementás tu nivel de satisfacción”, afirma convencido. Según su experiencia, la vida continúa enriqueciéndose a medida que uno tome más riesgos. “Tener agallas siempre funcionó para mí”, reconoce Stefan. Para terminar la jornada, entonó junto a los presentes, siguiendo la melodía de “Oda a la alegría”, un himno suyo llamado “Los clientes me vuelven loco”. Un final que hizo delirar a la multitud y que probablemente mantendrá la motivación de los presentes hasta la conferencia del año próximo, en Chicago.
* Miembro del Departamento de Diseño Gráfico de las Naciones Unidas en Nueva York. @matias_delfino
www.matiasdelfino.com

Agenda científica de esta semana

de
Página 12


futuro
Sábado, 31 de mayo de 2014

Agenda científica


LA UTN BUENOS AIRES Y TENARIS REALIZARAN UNA INVESTIGACION CONJUNTA EN TECNOLOGIA PARA INSTALACIONES PETROLERAS

El 80 por ciento de los recursos humanos involucrados son investigadores, docentes, alumnos y graduados de la Universidad, por lo que se desarrollarán capacidades de muy alto valor tecnológico, que pueden transformarse en punto de partida para otras investigaciones desarrolladas.
La UTN Buenos Aires firmó un contrato de investigación y desarrollo con Tenaris Connections Ltd. el pasado 1º de abril. En el mismo se estableció que la Universidad y la empresa proveedora mundial de tubos de acero y servicios para la industria del gas y petróleo trabajarán en una investigación para el desarrollo de un nuevo método de revestimiento de juntas de campo en tubos de acero de instalaciones de petróleo.
Los firmantes fueron el Ing. Guillermo Oliveto, decano de la UTN.BA; el Ing. Juan Rukavina Mikusic, graduado de la Facultad y titular originario de los Derechos de la Investigación, asociado a la Facultad, y Giselle Millington, directora de la empresa.
Tenaris contribuirá a través de financiamiento y la puesta en disposición de su infraestructura para que continúe el trabajo, que tiene como objetivo reforzar las tuberías de acero destinadas al transporte de hidrocarburos, previamente aisladas con materiales poliolefínicos.
Por otra parte, a raíz de esta iniciativa surgió la posibilidad de desarrollar un nuevo polímero que solucione el problema del calentamiento de los revestimientos.
El proyecto, que tiene 12 meses de duración, se desarrollará en la sede Medrano de la UTN Buenos Aires y eventualmente en las instalaciones de la empresa. UTN aportará los recursos humanos especializados necesarios para el desa-rrollo de la investigación, incluyendo la realización de estudios básicos, diseño y selección de materiales, y cualquier actividad requerida por el proyecto. Entre ellos, ingenieros químicos, mecánicos, electrónicos, eléctricos, especialistas en polímeros y becarios.
Para el mismo, existirá un comité de seguimiento que tendrá la función de evaluar el avance y los resultados; así como también determinará cualquier medida correctiva que fuera necesaria. Estará formado por un integrante de Tenaris, uno de la UTN.BA, y el Ing. Juan Rukavina Mikusic. A la fecha, ya se han presentado solicitudes de patente en Argentina, Brasil y en los Estados Unidos.

ENCUENTRO SOBRE BIOECONOMIA

El 5 y el 6 de junio tendrán lugar en el Tattersall de la Ciudad de Buenos Aires (Av. del Libertador 4595) las nuevas jornadas sobre bioeconomía. Organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, el evento marchará bajo el lema “El futuro de la innovación en alimentos”.
Entre los disertantes, asistirán el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao; la secretaria de Planeamiento y Políticas del Ministerio, Ruth Ladenheim; el director del Doctorado en Desarrollo Económico de la Universidad Nacional de Quilmes y coordinador del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Ciencia, Tecnología e Innovación (CiectiMinCyT), Fernando Porta, entre otros.
Más información: http://www.bioeconomia.mincyt.gob.ar/presentaciones.php

domingo, 1 de junio de 2014

Argentina: Trasplante al primer paciente con corazón artificial intratorácico de Latinoamérica en el Hospital Garrahan

de
Telam


Trasplantaron con éxito al primer paciente con corazón artificial intratorácico de Latinoamérica

Un adolescente de 16 años que vivía conectado al primer corazón artificial intratorácico colocado en Latinoamérica, recibió un corazón orgánico en el Hospital Garrahan, que reemplazó al aparato que le permitió llevar una vida casi normal durante los últimos diez meses.

"Estamos frente a un hecho de gran trascendencia científica, el trasplante al primer paciente con corazón artificial intratorácico de la región y de enorme importancia social: el hospital y la salud pública puestos al servicio de quienes más lo necesitan", celebró el ministro de salud Juan Manzur.


Marcos, quien recibió un corazón orgánico el pasado 6 de mayo y pronto volverá a su hogar en la localidad bonaerense de Moreno, es el primer paciente pediátrico de Latinoamérica que esperó la intervención en su casa, conectado al aparato que portaba en una riñonera y que funcionaba a baterías.

Diez meses atrás, exactamente el día de su cumpleaños, había entrado al quirófano para que le colocaran el novedoso dispositivo  que le permitió llevar una vida casi normal mentras esperaba el nuevo trasplante que llegó de un donante de Córdoba.

"La importancia del caso se debe a lo novedoso de la tecnología, que le permitió a Marcos desarrollar una vida casi normal", explicó Horacio Vogelfang, jefe del servicio de Trasplante Cardíaco del Garrahan.

El cirujano agregó que la complejidad de la operación, que duró 13 horas, "estuvo dada porque se debió retirar el corazón artificial y dejar las partes necesarias para colocar el nuevo órgano".

"La importancia del caso se debe a lo novedoso de la tecnología, que le permitió a Marcos desarrollar una vida casi normal"
Horacio Vogelfang
 "Esto fue posible gracias a la donación, pero también al hospital público y a la jerarquización de un programa de trasplante como el que tenemos en el hospital", apuntó Gerardo Naiman, quien también integra el servicio de trasplante.

Marcos hacía kick boxing, cursaba tercer año en la escuela media 10 de Moreno y trabajaba de ayudante de albañil con el papá. Un día volvió de competir con un dolor en el pecho, le faltaba el aire y se sentía cansado.

Luego de varios estudios le diagnosticaron "miocardiopatía dilatada", por lo que su familia decidió llevarlo al Garrahan.

Marcos vivió los últimos diez meses conectado a un sistema de asistencia ventricular colocado dentro del tórax -desde donde emergían unos cables que se conectaban a las baterías-, que hacía circular la sangre y reemplazaba a la parte enferma del corazón.

El adolescente contó que "tenía mucho miedo y no entendía nada. No sabía qué era un corazón artificial. El doctor Vogelfang me dijo que iba a poder tener una vida normal y me mostró una foto. Era eso o mi vida".

Vogelfang explicó que esa es la principal ventaja del sistema al que fue conectado el adolescente, en cambio el sistema denominado "Berlín Heart", "cumplen funciones similares pero por su tamaño impiden la externación del paciente".

A casi un mes del trasplante, Marcos camina y no se agita: "Es muy loco, pienso que tengo adentro algo de otra persona y le agradezco al donante, a los doctores, a mi familia, mi novia y a todos los que hicieron algo para que llegara hasta acá".

Osvaldo (52), el papá, contó que cuando su hijo se despertó de la anestesia después de la intervención lo primero que hizo fue tocarse la cintura.

"Vivía pendiente del aparato, a cada rato se lo tocaba y cuando volvió en sí preguntó: `¿ya me trasplantaron?`", recordó emocionado.

En adelante tendrá que llevar una vida con algunos cuidados: no podrá hacer deportes de contacto, pero tiene pensado terminar la escuela y estudiar para chef.

El presidente del Consejo de Administración, Marcelo Scopinaro, afirmó que "el caso de Marcos sintetiza el espíritu del Garrahan, que es brindar salud pública, gratuita y de alta calidad en complejidad infantil", y agradeció a "todo el personal de esta casa por su trabajo y compromiso, ya que sin ellos esto no sería posible".

El Servicio de Trasplante Cardíaco y Cirugía Vascular Periférica del establecimiento funciona desde 2000 y lleva realizados 43 trasplantes.


Cómo María Julia Rossetti conoció Liliana Porter

de
Página 12

radar
Domingo, 25 de mayo de 2014
FAN › UNA ARTISTA ELIGE SU OBRA FAVORITA: MARIA JULIA ROSSETTI Y EL HOMBRE CON EL HACHA Y OTRAS SITUACIONES BREVES, DE LILIANA PORTER

POESÍA DE PORCELANA


 Por María Julia Rossetti


Cuando ingresé al Instituto de Artes, mis conocimientos del grabado se reducían a la xilografía, la plana estampa negra. En ese tiempo adquirí en una librería de usados un par de fascículos de tapa naranja editados en los ’80: Pintores Argentinos del Siglo XX. Serie complementaria: Grabadores Argentinos. En letras verdes uno de ellos decía “Porter” y la imagen de tapa era una fotografía muy granulada en blanco y negro de una mano con un cuadrado trazado en la palma.


 SUBNOTAS


Hojeando el fascículo, lo primero que noté con desconcierto fue el blanco desmesurado. Luego, me llamaron la atención las fotografías y las citas a otros artistas. Después entendí de qué se trataba: el grabado como reproducción, o acaso re-presentación. Una foto de una mano y un trazo de grafito por encima, recortes de papel estampado y adheridos a otro papel gofrado, la expansión del papel a la tercera dimensión mediante la puntada de hilo, objetos en repisas que proyectan sus sombras sobre el bastidor, la ambigüedad del plano y las imágenes de distintos universos conviviendo todas en una sola obra. Decidí especializarme en grabado.
Tiempo después elegí a Liliana Porter para un trabajo de análisis de obra. Me encontré con sus “diálogos” y empecé a familiarizarme con su colección de pequeñas figuras. Me empeñé en vincular a los personajes, en descifrar el código de una conversación entre, por ejemplo, Mickey Mouse y un gaucho argentino. Elaboré hipótesis, llegando a una posible interpretación de un contenido: el “concepto” detrás. Me apropié de la escena cerrando el sentido. Hice una reducción poco feliz de la obra al plano connotativo.
Recuerdo ahora una obra de Porter que vi en 2012 en arteBA. Triptych With Levitating Rabbit, decía el epígrafe. También decía “acrílico, collage, y ensamble sobre tela”. Pensé: ¿importa acaso si es grabado, fotografía, objeto, instalación, acrílico, collage o ensamble sobre tela? ¿Qué importancia tiene el frágil conejito hecho a pulso que proyecta su sombra en la nada blanca del lienzo para ser título? No encontré una sola categoría factible de ser atribuída a esa obra. O esta vez no quise, porque cuando nos enfrentamos a la obra sin categorías quizá podemos por fin acceder a la poesía.
En el Malba, en noviembre pasado, conocí a Liliana Porter por cuarta vez. Frente a la obra pensé: lo lindo es nunca terminar de conocernos. Se trataba de El hombre con el hacha y otras situaciones breves, que me sonó parecido a Tríptico con conejo levitando. La blanca sala, la blanca tarima. Los montones de trizas de porcelana, el polvo rojo, los muñequitos, los cuadernos, la vajilla. Las líneas de lápiz, las partes de un piano, las sogas, el tul celeste, las sillas patas para arriba. No cometería más el error de reducir la obra de Porter a lo decible.
Ahí mismo se detuvo el reloj y mi acompañante y yo –espectador no especializado por así decirlo– nos sacamos el peso del significado de encima. No había nada que aprender, nada que completar con teorías ni referencias. Adiós semántica, me dije; aquí solo opera la sintaxis, y de las más exquisitas. Como esas palabras que nos gustan por su sonido y que junto a otras suenan a música, El hombre con el hacha... deviene poesía, que con intensidades y quiebres se expande en plataformas con distintos niveles de altura, con llenos y vacíos –o ruidos y silencios– constituyéndose en pieza sinfónica, polifónica, contrayéndose a su vez en pequeñas puestas que nos invitaban a introducirnos en ella desde cualquier punto. Totalidad que en su organicidad se percibe cuerpo, se hace palpable en sus texturas y audible en su lírica.
Entonces pensé: en la belleza del montaje está la verdadera experiencia estética. Y eso hace a Liliana una artista accesible y siempre contemporánea.
Al dejar la sala, mi no especializado acompañante dijo: “No recuerdo haber disfrutado tanto de una muestra”. Y muchas visitas a muchos museos vinieron después.

Lola Goldstein acaba de editar Los hombres de nieve

de
Pagina 12



radar
Domingo, 25 de mayo de 2014

PAISAJES IMAGINARIOS

ARTE Se la conoce sobre todo como ilustradora, especialmente de libros para chicos, desde La verdadera historia de las hadas. Ahora mismo, Lola Goldstein acaba de editar Los hombres de nieve (Planta), donde combina su particular universo pictórico, que también desarrolla en acuarelas abstractas y en cerámica, un estilo de formas netas y redondeadas con explosiva naturaleza, una estética entre el trazo infantil y cierta delicadeza japonesa.



 Por Mercedes Halfon
“Para mí es un camino que se va ramificando”, dice Lola Goldstein sobre su trabajo y uno puede imaginarla, entonces, en algo así como un bosque mental, por donde ella pasea y se distrae con una montaña de troncos o persiguiendo a una mariposa que se va muy alto. Lola es dibujante y por esa senda –que la llevó a estudiar diez años diseño para no ejercer jamás– llegó a la ilustración. Aunque ella no se considera ilustradora para nada, acaba de salir Los hombres de nieve, su segundo libro como dibujante de cuentos infantiles, luego de La verdadera historia de las hadas, ambos de Planta Editora. Este último es además una historia suya que dormía en un placard hacía diez años. El libro forma parte de la colección para niños pequeños –“Aprendo a leer”– y hay algo en la ecuación poco texto-mucho dibujo, en las formas redondeadas, con gran presencia de la naturaleza, donde pueden convivir un oso, un bebé y un hombre de nieve en una cueva comiendo bombones, que es parte del universo pictórico de Lola Goldstein desde siempre. Tanto en estos dibujos, como en las acuarelas abstractas que forman el núcleo principal de su obra, como en sus trabajos en cerámica. Tres caminos que se bifurcan, pero que tienen un tronco –o una semilla o tal vez una liana– en común.

LO AGRADABLE Y LO UTIL

Porque más allá de que en este caso sí se trate de un cuento destinado al público infantil, la obra de Lola Goldstein tiene algo que parece en sintonía con esa no-lógica, esa belleza inocente y disparatada de los niños que aún no leen. Lola es también una exquisita ceramista de objetos utilitarios y no utilitarios que se han vendido del Malba al Moma. Teteras gato, veladores pájaros, bowls con extraños dibujitos que emergen del fondo, frascos levemente antropomórficos que hay que descabezar para poner algún contenido adentro. Estas piezas son exclusivas en el sentido de que son producidas en pequeñísima escala, porque no se trata de una empresa ni una pyme: Goldstein las construye en su totalidad, en su taller en el patio de su casa de Burzaco, con una parsimonia y un detallismo que no entienden nada del mercado. Las piezas utilitarias se mezclan con otras que no tienen función y son como esculturas en miniatura, con formas netas y redondeadas, que traen algo niño y también algo nipón (que recuerda, quizás, los dibujos de Yoshitomo Nara, aunque los de Lola sean aún más leves y translúcidos). Ella dice que lo que más le divierte de hacer sus utilitarios es imaginarlos luego en una cocina, como infiltrados. Una taza que guiña un ojo sobre un estante metálico. Un oso con bufanda al lado del pimentón. Algo que desentona, un objeto que hace un chistonto en el interior de un hogar.
El mundo que proponen estos objetos se continúa en sus dibujos como ilustradora. Pero como no hay una idea de camino recto, sino más bien senderos que se bifurcan y una cosa lleva a la otra, la génesis de su libro Los hombres de nieve no podía ser de otro modo. La historia comienza muchos años atrás: “Yo estudiaba con Elenio Pico, que daba clases de ilustración en un sentido amplio, trabajábamos todos en su taller, estábamos Julián Gatto, Cristian Turdera y muchos más. Cada uno hacía lo que quería. Yo practicaba ideas, las desarrollaba, hacía como pequeños story boards. Y en ese momento me enteré de un concurso que se llamaba La orilla del viento. Lo armé todo en esa época y lo mandé. No gané pero me quedó el trabajo terminado. Es el único libro que hice todo sola. Los dibujos habían quedado guardados dentro de una caja con un montón de otras ideas para cuentos. Cuando Luciana Delfabro empezó con la editorial Planta, lo vio, así medio desempolvando cosas y me dijo que quería publicarlo. Y ahí empezamos a pensar seriamente y a trabajar sobre el texto y sobre el diseño general. Pero ya estaba casi todo. Es gracioso, porque después de todo ese proceso que duró tantos años, hasta ahora, el libro sale cuando Rosa, mi hija, tiene cuatro años, que es justo la edad de leerlo. Es casi como si lo hubiera planeado”. La verdadera historia de las hadas, su anterior libro como ilustradora, también está dedicado a su hija. Y ahí la historia es aun más familiar. Ese volumen sí tiene un texto para leer, una historia maravillosa de Laura Palacios que es, además de una reconocida escritora de cuentos infantiles, la madre de Lola. Y la abuela de Rosa. De hecho hay una rosa muy grande en la tapa, sólo que tiene un pájaro que se asoma en la base, una escalera finita en la coronilla y está rodeada de hadas, estrellas y hongos.

LO BELLO Y LO INDECIBLE

En último lugar, lo que debería haber aparecido primero. Lola Goldstein, además de todo lo anteriormente mencionado, viene desarrollando desde hace años una obra pictórica, dibujos hechos con pasteles, donde emerge la parte más extraña de su obra. Sus dibujos fueron mostrados en el Macro de Rosario, en Ruth Benzacar, en Hanna (Japón), entre muchos otros espacios. Piezas que abandonan el figurativismo que domina los otros lenguajes, para introducirse en el misterio de las formas, los colores y las sombras. Dibujos con un pasado constructivista, pero donde en vez de líneas y ángulos tenemos ondas, círculos, formas que ni siquiera responden a una geometría convencional. Ella dice: “Los dibujos con pastel son lo más diferente a todo. Es otra parte de la cabeza. Las cerámicas, las ilustraciones, me divierten. El procedimiento en los dibujos es más experimentación, meterme con cada uno en especial, que tiene sus leyes y las voy comprendiendo de a poco. En los utilitarios domino el resultado final. En éstos empiezo a trabajar y como no boceto, no sé en qué va a terminar. Pero la verdad es que tampoco haría sólo los dibujos. No lo haría porque no podría, sería como tener un trabajo, es decir, hacer carrera de artista, prefiero ir cambiando.”
En sus pasteles lo que vemos es un paisaje imaginario, como si todas sus formas madres –las ondas, las curvas, que componen un paisaje natural o fantástico– perdieran su voluntad de comunicar, se quedaran sólo pensando. “Podría ser poesía o música, pero es dibujo porque es lo que tenía a mano”, dice, explicando ese ánimo intenso y un poco inexplicable, que es el que la lleva a ponerse a pintar. Un ánimo que se duplica en las sensaciones que provoca mirar su obra, como perderse en un bosque donde a veces el sol entibia y otras quedamos atrapados en la oscura humedad de las hojas. Y, como el camino de Lola Goldstein, podemos disfrutar de ese deambular indefinido y natural, en formas impredecibles.
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