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viernes, 24 de agosto de 2012

Se suicidó Tony Scott, el director de Top Gun


Se suicidó Tony Scott, el director de Top Gun

El cineasta y productor británico, Tony Scott, de 68 años, se suicidó arrojándose de un puente en San Pedro, California, el día 18 de este mes. La noticia fue confirmada por el Instituto de Medicina Forense de Los Angeles. Se halló una nota escrita con su propia letra en el interior del auto, que dejó estacionado en el puente, según informaron los investigadores. De acuerdo con el portal de noticias ABC News la razón de su suicidio ha sido un cáncer cerebral diagnosticado como inoperable.

-        Ya no habrá filmes de Tony Scott. Día trágico, publicó el cineasta estadounidense, Ron Howard, en su cuenta de la red social Twitter.

Además de su gran éxito Top Gun, 1986, protagonizado por Tom Cruise, en el papel de piloto de la fuerza aérea estadounidense, Scott dirigió otros filmes destacados como Días de tormenta, 1990, Spy Game, 2001, Hombre en llamas, 2004. Top Gun recaudó más de 176 millones de dólares e impulsó las carreras del director y del protagonista del filme.

Había nacido en Northumberland, Gran Bretaña, en 1944. Era siete años menor que su hermano Ridley, con quien creó en 1973 la productora publicitaria RSA.

Desde entonces ambos trabajaron juntos. Recientemente habían coproducido exitosas series para televisión, entre ellas The Good Wife y Numb3rs para la cadena CBS, y Tony había producido el último filme de ciencia-ficción de su hermano, Prometheus.

Su filmografía

The Hunger (1983)
Top Gun (1986)
Beverly Hills Cop II (1987)
Revenge (1990)
Days of Thunder (1990)
El último boy scout, (1991)
True Romance (1993)
Marea roja, (1995)
The Fan (1996)
Enemy of the State (1998)
Spy Game, (2001)
Man on Fire (2004)
Domino (2005)
Déjà Vu (2006)
The Taking of Pelham 123 (2009)
Unstoppable (2010)

viernes, 17 de agosto de 2012

Queridos amigos llegamos a las 8000 visitas


Queridos amigos llegamos a las 8000 visitas

Recorriendo estadísticas esta noche, compruebo que llegamos a las 8000 visitas en los cuatro blogs actuales, alegría que ofrezco para compartir

 Páginas vistas: 2071 - Entradas: 346
 Páginas vistas: 2099 - Entradas: 265
 Páginas vistas: 2252 - Entradas: 179
 Páginas vistas: 1578 - Entradas: 475


En cada uno de los tres primeros blogs superamos las 2000 entradas en julio, en GAZETILLA DEL GRAN BUENOS AIRES, mi blog más reciente, sobrepasamos las 1500 entradas la semana pasada.

Muchas gracias. Este resultado de las visitas con que honran mi trabajo, me alienta, además de continuar, a multiplicar mis empeños. 

lunes, 13 de agosto de 2012

El secreto de sanar


El secreto de sanar

En las universidades de Norteamérica hoy  nombran doctores honoris causa a los medicine man, los shiripiari, los que llamamos chamanes, curanderos indígenas. Buscan en esta participación tan destacada que brindan que, a cambio, les enseñen su secreto de sanar.
Alguien que no tenía que ver con la alternativa, Sigmund Freud, 1856-1939, austríaco, en 1905, en su trabajo titulado Tratamiento por el espíritu, una de sus publicaciones menos difundidas, escribió sobre el propósito de sanar y la voluntad de morir. 

De DESAFÍO DE BIENESTAR Viviendo más allá del stress

Cerca y demasiado lejos


Cerca y demasiado lejos

Marianne Ahrne, directora de cine sueca contemporánea, presentó su opera prima, Cerca y demasiado lejos, en 1978.

El argumento trata de un paciente, esquizofrénico, que mejora con el tratamiento de su novel psicoterapeuta. Ante una  desafortunada intervención del supervisor de ella, el paciente sufre una intensa recaída.  En la relación entre la psicoterapeuta y el  supervisor interviene el director de la clínica y todo mejora.
En una de las secuencias, el paciente está deprimido, no se levanta de su cama, luce en estado de abandono.
Una noche otros cinco internos se levantan sigilosamente, lo cargan en brazos, lo llevan al baño, la bañera está llena de agua y lo tiran adentro.
A nuestros fines conviene notar el desarrollo de la secuencia hasta aquí.
Una vez arrojado al agua, uno de los internos dice una frase,
- No aguantamos más tu olor.
Los demás hacen coro burlonamente.
La escena siguiente nos muestra al paciente afeitándose frente a un espejo. Imagen de salud, no se engancha en la mirada de su reflejo en el espejo.
Las asociaciones del público, hasta el momento del primer corte señalado, giran principalmente sobre dos temas:
- “Creí que lo matarían” o “Creí que lo ahogarían”.
- “Creí que lo violarían”.
Son asociaciones que giran sobre sexo y muerte aunados en la violencia. Nunca encontré comentarios sobre la salud de tal conducta, es una sorpresa en el público el desenlace de higiene en la escena siguiente.
En la acción de los demás internos previa al baño y en el afeitarse de nuestro paciente abandonado, está presente el impulso de sanar.
Se trata de recuperar las palabras. Si abdicas, queda un territorio perdido. Si recuperas lo que te pertenece, te sientes mejor. Contribuye a tu bienestar.
En las profesiones de la salud se evita hablar de sanar. Deriva esta actitud de que la terapéutica alternativa habla de sanación. Con el afán de quitarle el aire místico y darle un vuelo científico, se han eliminado del lenguaje profesional palabras como sanar, sanación, sanador y otras relacionadas.
El riesgo es que en este celo de pureza verbal eliminen a los sanos.

De DESAFÍO DE BIENESTAR Viviendo más allá del stress

Curar en sábado


Curar en sábado

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.
Replicóle el Señor: ¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

Lucas 13, 10-17, en  es.catholic.net

La medicina no es una ciencia exacta


La medicina no es una ciencia exacta

Por Jorge O. Güerrissi, Jefe De Cirugía Plástica Del Hospital Argerich

Nota de opinión publicada en Clarín 13/08/12

Esta nota de opinión acerca una descripción precisa sobre el desfiladero que transitan los profesionales de la salud, en este caso, los médicos, en su labor diaria y da argumentos sólidos sobre la legitimidad de sus posiciones y la validez de las actitudes personales, culminando cuando pregunta sobre penar a alguien por lo que no es de su exclusiva responsabilidad, cuando señala la necesidad de seguir la indicación para conseguir el resultado, abriendo la puerta a la integración del padeciente a su cura y al evaluar la inobjetividad del perito que se guía exclusivamente por la HC –historia clínica-, sin registrar al paciente.

La ciencia médica es una ciencia inexacta porque en ella existe el factor de reacción biológica de cada enfermo, que es imprevisible a normas previas y establecidas. Es infinitamente variable, convierte en azar cualquier tratamiento científico razonable.
Juzgar un acto médico es una falacia absoluta que está reñida con la propia condición humana de la medicina.
En medicina nada es matemático, no existen leyes de previsión, ni predicción; todo lo programado puede tener efectos adversos y contrarios.
¿Se puede castigar a alguien que aplica un método cuyo resultado no depende exclusivamente de él?
Un médico puede equivocarse, pero es un derecho humano que se aplica en todas las actividades donde actúan personas.
No se puede poner como mala praxis la responsabilidad del médico frente a la inevitable falibilidad de la ciencia médica. Aun admitiendo la falibilidad y la insuficiencia de la medicina, es indudable que debe haber un mínimo de conocimientos sin los cuales el médico no puede actuar y la exigencia cae sobre la escuela de medicina y el riguroso entrenamiento que debería hacerse en el hospital.
Los dos están en imperdonables faltas; la enseñanza es cada vez más deficitaria y las prácticas adolecen de la calidad necesaria por el déficit organizativo y de recursos que golpea a los hospitales. El sentimiento íntimo de todas las demandas legales médicas es el rédito económico.
La justicia sentencia según el informe del perito médico, que carece de objetivad porque se desconocen las características de la enfermedad del paciente, el criterio usado por el médico y la relación entre emoción y sapiencia frente a esa situación difícil.
No es razonable ni lógico un informe basado en el frío escrito de una historia clínica y en informes de un paciente. La interpretación de los datos suministrados por el paciente adolece de la falta de conocimientos médicos imprescindibles para juzgar lo que sucedió y siempre tienen un grado de ensañamiento manifiesto en contra del médico.
No se debe olvidar el accionar del paciente, que muchas veces no cumple con las indicaciones ni recomendaciones médicas complicando la evolución de su enfermedad. El médico no puede prometer asegurar o garantizar la cura del paciente; lo único que puede ofrecer es que pondrá todo el empeño, pericia, conocimiento, prudencia y cuidados para una correcta ejecución de su técnica.
Lo único que se puede exigir al médico es buena fe, buena voluntad, honradez y moralidad; de estas faltas sí es culpable y la sanción no puede ser discutida. Pero si es en la medicina, donde lo humano y biológico son aplicables ampliamente, lo imprevisible y lo inesperado pueden ocurrir con tantas posibilidades como lo previsto, lo planeado científicamente con lógica y sentido común.

El síndrome de enclaustramiento


 El síndrome de enclaustramiento

Por Sebastián Ameriso Neurólogo (Fleni), publicado en Clarín 13/08/12

La nota es clara y la presentamos ampliando la información sobre la recuperación de Richard Marsh, intención con la cual fue publicada.
El síndrome de cautiverio o enclaustramiento puede ser una consecuencia de un ACV o una secuela de tumores, infecciones, procesos inflamatorios y traumatismos por accidentes de autos o heridas de balas. Se desarrolla a partir de una lesión en una zona del tronco cerebral, que afecta las vías motoras por debajo de los ojos. El paciente está completamente lúcido, puede pensar, escucha, percibe la sensibilidad, pero no puede mover nada, salvo los ojos. Se puede confundir con un estado vegetativo en el que el paciente tiene los ojos abiertos pero perdió su conexión con el mundo exterior y no tiene conciencia. Muchos pacientes mejoran, como pasó con Richard Marsh, que vive en California. Recuperan algún tipo de movimiento con la rehabilitación. También se los entrena para que se comuniquen con los ojos. La recuperación depende de la causa del síndrome, de la extensión de la lesión y de las estrategias de rehabilitación adecuadas.