Aquí un aviso sugerido por Google, generoso anfitrión de mis blogs:
Esta Web utiliza cookies propias y de terceros para el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, das a entender que apruebas su uso. Si no estás de acuerdo, lo indicado es que te retires. En cuanto a mí, sólo sé que si hay cookies, yo no los coloqué.
En su sección Conversaciones, El MERCURIO ha publicado esta nota a Carla Bruni.Su música, la búsqueda de sabiduría, el psicoanálisis, vivir con libertad y respeto. Para no perder.
Carla Bruni: "A los seres humanos les interesa el poder, pero cuando uno lo ve de cerca, no es formidable"
PARÍS.- Una pantufla,
simplemente. Carla Bruni -la ex supermodelo de los 90, la ex primera
dama de Francia, la cantante que ha vendido millones de copias de sus
álbumes a través del mundo- no necesitó nada más para inspirarse la
primera vez. "No era una canción violentamente romántica. La escribí
cuando era muy pequeña; no tenía música. -Por teléfono, su voz suena
cercana. Suave y ronca a la vez. Alegre, liviana, sin perder en
elegancia y sobriedad. Una voz llena de paradojas, contrasentidos,
matices. Una voz que refleja a su dueña-. Ahora que lo pienso, sí era
bastante romántica, porque era una pantufla que había perdido la otra
pantufla y se sentía sola. Voilà!"
Es pleno verano en Europa, pero mientras la mayoría de
los franceses están de vacaciones, Carla Bruni sigue ocupada en la
promoción de su último disco, Little French Songs, que marca su regreso a
las pistas desde el final del mandato de su marido, el ex presidente de
la república Nicolas Sarkozy, a quien acompañó en el Palacio del Elíseo
durante cuatro años y medio. Un regreso a "su trabajo", ha dicho ella, a
un quehacer que eligió dejar entre paréntesis mientras su marido fue
jefe de Estado. Little French Songs, que salió en Francia en abril, es
un disco que Bruni quiso que fuera gracioso, entretenido, como la
canción que inspiró su título y que ella entona mitad en francés, mitad
en un inglés marcado por un acento galo exagerado. "Es franglish, un
idioma aún poco conocido, pero que todos pueden usar -dice divertida la
cantante-. Es un guiño, no es serio en el sentido de que para mí las
canciones no son tampoco algo terriblemente serio. La malicia y el humor
están permitidos. Y encontré divertido escribir en inglés una canción
para homenajear a los maestros de la canción francesa que escuché
durante mi infancia. Es para reírse, en realidad."
La ex primera dama lo ha dicho en varias oportunidades:
alejarse del Elíseo para ella fue un "alivio". Según Le Monde, hasta
les habría comentado a sus allegados que les permitía (como pareja)
dejar una "vida infernal". No toca temas políticos en sus entrevistas.
En abril pasado, puso abruptamente fin a una conversación con un canal
de televisión francés cuando la periodista le hizo una pregunta sobre
las acusaciones en contra de su marido por malas prácticas en el
financiamiento de su campaña. Ella quiere hablar de lo suyo y nada más
("soy muy cercana a mi marido, pero soy otra persona", ha dicho). Y lo
suyo, asegura, es la música.
"Yo nunca tuve poder -dice ahora seria-. Nunca tuve
poder y el poder que tuvo mi marido nunca lo usé ni abusé de él. No me
interesa el poder, no es mi profesión. No me gusta. Prefiero las
relaciones sensibles y afectivas a las relaciones de dominación o
sumisión. No me interesa particularmente que me obedezcan, no me gusta
dar órdenes, no me gusta recibir órdenes tampoco. Creo que a los seres
humanos les atrae el poder, pero cuando uno lo ve de cerca no es
formidable porque es una posición, a mi juicio, un poco artificial. Y yo
prefiero tener una posición natural y normal con la gente."
Pero sus canciones no han estado libres de polémica. No
todos entendieron el humor de las composiciones de su último álbum. Una
de ellas, titulada "Mon Raymond", es una clara oda a su marido, y no
faltó quien quedara perplejo porque le había cambiado el nombre. Más
resquemor causaron los versos de "Le Pingouin", una canción en la que
Bruni critica a la gente desagradable y descortés. Muchos vieron ahí un
retrato, algo impertinente, del nuevo presidente socialista, François
Hollande. Una interpretación que ella ha negado una y otra vez. "Me
rehúso a someterme a la identificación de mi inspiración. Lo encuentro
grosero", afirmó en su momento. -Usted dijo que era "una canción un poco agresiva,
porque era una respuesta a cada agresión a la cual no había sabido
responder" y que encontraba que pese a ser privilegiada, la vida era
"feroz". ¿En qué la encuentra feroz?
-Para mí la ferocidad de la vida está en todas las
cosas esenciales a las que nadie escapa, sea cual sea su posición
social, la suerte o los privilegios que pueda tener o no tener. Es
difícil escaparles a la muerte de los demás, a la enfermedad, a las
dificultades profundas que tiene el ser humano. Y somos todos, lo
sabemos, perfectamente iguales frente a las cosas importantes de la
existencia. Somos iguales frente al amor, frente a la soledad y frente a
la enfermedad, por ejemplo. Para mí, la ferocidad de la vida se ubica
ahí, en las cosas del destino o del azar que pueden pulverizar nuestras
vidas. Tener a alguien enfermo en nuestra familia, tener hijos que no
están bien, son tragedias a las cuales muy poca gente escapa.-¿Es algo que la asusta?
-Asusta sí. Creo que a todos. Hay quienes piensan más o menos en eso, pero todos nos vemos afectados por eso.-Pero hay gente que va más liviana por la vida, con mayor despreocupación.
-Sí. Yo no. No ando muy liviana por la vida.
Desgraciadamente he perdido gente, varias veces me tocó atravesar esos
momentos y son realmente malos ratos de la vida.
La canción "J'arrive à toi", del nuevo disco de Bruni,
fue interpretada por el público como una declaración de amor abierta a
su marido. La pareja se conoció en 2007 en una comida organizada por un
amigo común para presentarlos. Una especie de cita a ciegas "no muy
ciega", como ha dicho la cantante. El flechazo fue inmediato y tres
meses después, en febrero de 2008, Bruni y Sarkozy se casaron en una
ceremonia privada en el Elíseo, de la que apenas hay registros
fotográficos. Ella tenía un hijo, pero nunca se había casado. Él contaba
con dos divorcios anteriores.-Usted se casó a los 40 años...
-Sí, ¡no fue muy rápido! "¡Ya era hora!", como dice mi suegra, que se casó a los 20...-¿Fue el inicio de una nueva vida? ¿Un vuelco? ¿Qué
le pasó? Porque a los 40 uno empieza a pensar que está en la mitad de la
vida.
-Es cierto. Uno ya sabe todas las cosas que no podrá
hacer. Por ejemplo, yo sé que no podré presentarme en los Juegos
Olímpicos en carrera de atletismo -dice riendo-. Cuando uno es joven,
todo está por delante, todo es posible. Ésa es la diferencia. Con el
tiempo las opciones se hacen cada vez más precisas. Eso es lo que
cambia. A partir de los 40 uno empieza a ser realmente sí mismo. Uno
empieza a saber lo que puede y no puede hacer. Pero me gustó mucho
casarme y soy bastante seria con el matrimonio. Creo en el compromiso
del matrimonio. Pienso que es un gesto, una acción bastante fuerte.
Atrás quedaron los años en que la modelo desfilaba para
los grandes diseñadores, se codeaba con Claudia Schiffer, Naomi
Campbell y Linda Evangelista. Atrás también los tiempos en que posaba
para atrevidas fotos y coleccionaba relaciones con estrellas del mundo
del cine y de la música. Al casarse con el entonces presidente de
Francia, la ex modelo y glamorosa cantante cuyo primer disco Quelqu'un
m'a dit (Alguien me ha dicho) alcanzó, en 2002, un éxito inmediato,
asumió su rol de primera dama con mucha sobriedad. Y empezó a tener que
contestar preguntas incómodas como las que le hizo en el Palacio del
Elíseo mismo la destacada periodista Barbara Walters, quien a pocos
meses de su matrimonio evocó sus relaciones pasadas con hombres casados
(se le atribuyó a Carla Bruni, entre otras cosas, el quiebre de Mick
Jagger con Jerry Hall y se la criticó por haber tenido un hijo con el
filósofo Raphael Enthoven, pese a haber estado anteriormente involucrada
con su padre). Hábil en sus reacciones, astuta en sus respuestas, Bruni
nunca dejó que esos cuestionamientos le llegaran. Lograr distanciarse
de lo que se dice de ella fue un aprendizaje, reconoce hoy.
-Yo me desapegué bastante rápido de mi imagen
justamente porque no podía controlarla. Eso no me provoca una gran
alienación o problema. Me di cuenta rápidamente de que [mi imagen]
escapaba completamente de mí, que es algo disociado de mí. Y creo que
ésa es la solución: disociar tranquilamente. Hay una metáfora que
permite explicarlo. Imagínese que está delante de un espejo y que mira
su reflejo. Y que yo llego por detrás y tiro una piedra sobre su reflejo
en el espejo. O que tiro una flor. En realidad ni la flor ni la piedra
la tocan. Sólo tocan su reflejo. Ésa es la disociación que hay que hacer
con la propia imagen. No es fácil, pero tampoco es muy difícil.-Usted ha dicho estar en psicoanálisis y buscar adquirir más sabiduría. ¿El paso del tiempo la atormenta?
-¡Es que me gustaría no adquirir sólo arrugas! -exclama
riendo-. Quisiera que vinieran con algo más. Que viniera con sabiduría.
Siento que ésa es la palabra para la edad adulta. El no interesarse
tanto en la apariencia física porque, francamente, yo hice de la
apariencia física mi trabajo durante años, pero uno siente que ahí no
está la clave de la existencia. Además que con el pasar del tiempo
importan otras cosas fuera de la juventud, el físico o la belleza.
También están el conocimiento, la inteligencia, la amabilidad, la
profundidad. Sí... la sabiduría. Ahora, no me gustan particularmente las
arrugas, pero bueno ¡no hay mucho que hacerle! -ríe otra vez-.
Su historia es conocida. Desde su matrimonio flash con
Sarkozy, Bruni tiene nacionalidad francesa, pero nació en Turín en una
adinerada familia (parte de una dinastía industrial) que se instaló en
París en los años 70, por temor a las amenazas de secuestro de las
Brigadas Rojas. Bruni creció junto a su hermana -la actriz Valeria
Bruni-Tedeschi, célebre en Francia- y su hermano fotógrafo, Virginio, en
un ambiente culto en el que la música predominaba: su padre era
compositor; su madre, pianista. "Era un universo musical muy fuerte,
porque mis padres trabajaban en casa -cuenta-. Mi padre componía muy
temprano en la mañana y mi madre trabajaba en su piano toda la tarde.
Siempre había música en casa. Diría que la música era como un miembro
más de la familia." La muerte de su padre, en 1996, y luego la de su
hermano, quien sucumbió en 2006 tras años luchando contra el sida, son
quiebres que la marcaron.-¿En qué se ha apoyado cuando le ha tocado vivir momentos difíciles?
-Uno se apoya en los demás, se apoya en su propia
fuerza. Uno intenta... se enfrenta a la situación. Creo que tengo
bastante fuerza, pero veo que todos nos sentimos un poco desprovistos
frente a situaciones como ésas.-¿La música es un refugio?
-Ah, sí. La música es un gran refugio. Un refugio, una
solución, una respuesta, un alivio. Es realmente un refugio. Ésa, de
verdad, es la palabra adecuada.-¿Qué siente cuando compone?
-Siento algo misterioso y creo que esa sensación es lo
que más me gusta en el mundo. Cuando canto siento algo que no tiene nada
que ver con la vida común y corriente, algo que trasciende un poco.
Cantar es una especie de rezo. Creo que los seres humanos empezamos a
cantar quizás antes de hablar, quizás antes de rezar. Entonces hay algo
muy simple y muy natural en el canto. Muy espiritual también. A veces le
canto a mi pequeña hija.-Usted ya tenía un hijo. ¿Cómo fue para usted la llegada de una niña?
-Siento una gran diferencia. Por alguna razón extraña
tengo la impresión de que los hombres son más frágiles que nosotras.
Entonces, desde el nacimiento de mi hija, tengo mucha confianza en ella.
Confío mucho en mi hijo también, pero a él lo protegí más. Ella, ya lo
siento aunque sea muy chica, tiene una fuerza que es la fuerza de la
femineidad. Cuando son pequeños, los niños parecen ser bebes por más
tiempo, ser más sensibles que las niñas. Por supuesto, todos los seres
humanos son distintos el uno del otro, pero sin querer generalizar
siento que el nacimiento de mi hija me dio mucha alegría y que me
preocupo menos por ella. Es muy sorprendente porque los hombres son
fuertes, pero tienen una fragilidad profunda, quizás un orgullo
profundo.-¿Conserva muchas amistades de su infancia y de otros momentos de su vida?
-Sigo siendo amiga de algunas niñas de mi época, de
muchos couturiers, y de numerosas personas que trabajan en la moda:
maquilladores, peluqueros, estilistas. Es un poco como una familia.-Las modelos de su generación, dice, eran distintas a las de hoy, más maduras, con cuerpos más definidos.
-Creo que tiene que ver con que las modelos ahora son
mucho más jóvenes. Nosotras éramos todas mujeres, teníamos entre 20 y 30
años. Teníamos cuerpos y personalidades de mujeres. Éramos longilíneas,
pero no había ninguna flaca. Teníamos físicos más adultos, más
femeninos.-Usted fue independiente desde muy joven. ¿Se le hizo difícil mantener esa independencia durante la presidencia de su marido?
-La verdad es que no. Cuando uno es independiente no
necesita afirmarlo. La independencia es un hecho. Y está sobre todo
relacionada con el tener un trabajo y no depender de nadie para
subsistir. Eso es indiscutible, no es algo psicológico. Yo trabajo desde
que tengo 18 años, estoy acostumbrada a la independencia más profunda,
más natural, más total. La posición pública que tuve por mi marido no
fue particularmente independiente, pero mi independencia profunda le
gusta a mi marido y yo la conservé simplemente porque siempre trabajé.
Hay que decirles a las mujeres que la independencia es el trabajo.
Cuando uno tiene su propio sueldo y paga por la vida de la familia puede
opinar sobre todo, las cosas cambian. Nos da más libertad para amar y
entrega una equivalencia en la pareja que es importante.-Pero ¿no siente que tuvo que sacrificar parte de su espontaneidad?
-No mi verdadera espontaneidad. Porque en la intimidad
conservé exactamente el mismo carácter. Las apariciones públicas no
dejan espacio para la psicología personal de cada persona. [Ser primera
dama] es una posición mucho más importante que la persona en sí, está
vinculada a todo un país, es relativa a algo colectivo. Entonces, en
esas situaciones no hay que pensar en uno mismo, sólo hay que ser
reservada, no invadir el espacio público, no atraer la atención. Pero
soy muy espontánea, muy conversadora, mis amigos pueden decirlo, así que
no necesito hablar públicamente para demostrarlo.
Carla Bruni ha escuchado y sigue escuchando mucha
música: los cantantes franceses e italianos que poblaron su infancia,
pero también música pop, intérpretes como Leonard Cohen y Bob Dylan;
divas del jazz como Billie Holiday y Ella Fitzgerald; y country girls
como Dolly Parton. "Me he inspirado en muchas mezclas distintas, aunque
yo haga música folk, es decir, una guitarra, una voz, y poco más", dice.
Cuenta que escribe sus canciones en cuadernitos de notas, casi siempre
de noche, y registra las melodías que se le ocurren en una grabadora,
que puede ser la de su teléfono. "Luego, cuando empiezo a trabajar en un
álbum, junto todo el material y trato de unir ciertos versos con
algunas melodías o; si tengo letras, les busco una melodía, o viceversa.
Es muy simple y para mí es el mejor momento de la escritura."
Con Little French Songs, el proceso demoró más de lo
habitual, debido a su embarazo y al nacimiento de Giulia. "Lo práctico,
cuando una tiene una beba, se vuelve muy importante, porque una tiene
que pasar mucho tiempo con ella. Eso marcó este disco, porque hubo un
tiempo en que mi beba tuvo la prioridad por sobre todo. El álbum quedó
un poco entre paréntesis, pero no es desagradable trabajar así, como en
paréntesis en vez de hacer todo de una vez. Tuvo sus ventajas", afirma.
Bruni dice tener varias canciones más en carpeta,
guardadas en sus cuadernos de notas o en su grabadora. Pero aún no
empieza a trabajar en otro disco porque está empeñada en preparar la
gira que hará por Francia y Europa a partir de octubre.
Los 30 minutos acordados para la conversación llegan a
su fin. Carla Bruni interrumpe una vez el diálogo para despedirse de una
persona que está con ella. Se disculpa amablemente y pide que no le
corten. Sin mostrar premura por terminar, retoma la conversación.-En su opinión, ¿a cuál de sus talentos se debe su éxito?
-Yo creo que el éxito viene de la suerte. No tengo la
impresión de tener un talento especial o quizá tengo el talento de saber
tomar una oportunidad cuando la veo. Quizás. Más que talento mi
principal cualidad es la adaptación. Pero hay tantos genios que no han
sido exitosos y tanta gente mediocre que lo es que no puede ser un
asunto de talento. Si uno piensa que La Cartuja de Parma, de Stendhal,
por ejemplo, vendió sólo 50 ejemplares cuando se publicó, hace
reflexionar, porque es un libro maravilloso que quedó para siempre en
nuestra cultura. El éxito, creo yo, es un concurso de circunstancias: un
poco de talento, trabajo y sobre todo suerte. La gente lo olvida, pero
hay que tener consideración por la propia suerte y mantenerse modesto,
porque la suerte puede revertirse. No es un mérito, es una casualidad.
La noticia circula en los medios y redes sociales. Atrae la atención que pueda lograrse tanto beneficio con un recurso natural y amoroso. Clarín ha publicado la nota de Luisa Dillner que reseñamos aquí.
La leche materna aumenta la inteligencia de los bebés
Los chicos que fueron amamantados mostraron en un estudio
mayores habilidades lingüísticas y puntajes más altos de inteligencia
verbal y no verbal.
Un bebé amamantado durante un año tiene a los siete años un coeficiente intelectual 4,2 puntos más alto, según un nuevo estudio.
16/08/13 - 19:28
¿Cómo se puede elevar la inteligencia de una población? Un
estudio publicado en JAMA Pediatrics en Estados Unidos señala que la
leche materna aumenta la inteligencia de los niños. La investigación,
realizada en el Hospital de Niños de Boston, determinó que los niños que
tomaron leche materna entre seis meses y un año tenían mejores
habilidades lingüísticas a los tres años y puntajes más altos de
inteligencia verbal y no verbal a los siete años. Un bebé amamantado
durante un año tiene a los siete años un coeficiente intelectual 4,2
puntos más alto, 0,35 puntos por cada mes que recibió leche materna.
El
debate sobre amamantamiento e inteligencia se desarrolla desde hace
décadas. Hay muchos otros factores que ejercen influencia en los
puntajes de los tests de inteligencia, tales como la situación
socioeconómica, el peso al nacer, la educación de los padres, el
estímulo que recibe el niño y la inteligencia de la madre de un bebé.
Según un trabajo publicado en el British Medical Journal, hay “relación entre la inteligencia materna y el inicio y duración del amamantamiento.”
Las
investigaciones han presentado resultados diferentes en lo relativo a
esos factores. Pero es cierto que los investigadores también han
realizado distintas mediciones de la alimentación: algunos la han
definido mediante el recurso de preguntar si las mujeres alguna vez han
amamantado (un par de minutos, por ejemplo) o si nunca lo han hecho.
La
mayor parte de esos estudios no halló un aumento significativo del
coeficiente intelectual. Otros han hecho preguntas más minuciosas sobre
la exclusividad y la duración del amamantamiento. Por lo menos uno, investigación del Departamento de Pediatría de la Universidad McGill
en Montreal, determinó que había un incremento del cociente intelectual
en los bebés que habían tomado sólo leche materna.
El estudio
de Boston concluyó que los elementos que influían eran la inteligencia
de la madre, el ingreso familiar y la duración y exclusividad del
amamantamiento. De todos modos, es improbable que esa sea la
última palabra. Amamantar no es fácil, pero tampoco tan difícil como
para que en países como Gran Bretaña menos de la mitad lo haga. Traducción: Joaquín Ibarburu
Crónica publicó esta noticia y la busqué en la web. Bienvenidos
los medios, nos acercan información, es que quise más datos estadísticos y aquí
mi resumen de varias publicaciones online.
Mi lectura ha sido otra y la acerco. El título que di al
post anuncia el enfoque que se encontrará aquí.
Llamó mi atención que la encuesta original se dirigió a
hogares –no se entrevistó a personas solas ni en otro ámbito-, lo que apunta a
relaciones estables. Sin embargo, este dato no se interpreta en las hipótesis
que componen las teorías que se describen.
Según la investigación de Nick Drydakis,
miembro del Lord Ashcroft International Business School de la Universidad
Anglia Ruskin, de Gran Bretaña, y del Instituto para el Estudio del Trabajo -
organización independiente que realiza investigaciones en el entorno laboral-,
de Alemania, quienes mantienen vida sexual
al menos cuatro veces a la semana ganan más dinero que sus colegas.
Nick Drydakis, con apoyo de
la Universidad griega El Pireo, la Universidad de Grecia Central y la
Universidad Panteion, también es profesor de Economía en la Escuela de Negocios
de Cambridge, Inglaterra, analizó los datos de una encuesta realizada por la
Universidad de Angila Ruskin, a 7500 hogares en Grecia. Las personas respondían
cuántas veces hacían el amor por semana, la cantidad de dinero que ganaban y el
número de horas trabajadas durante la semana, entre otras cuestiones que no se
comentan en las versiones de esta noticia.
Los resultados mostraron que
las personas que tenían relaciones sexuales por lo menos cuatro veces por
semana tenían sueldos más altos que quienes menos actividad sexual. Nick Drydakis
explicó que el estudio muestra una
correlación –datos de presencia que coincide en tiempo, espacio y personas-, no
una relación de causa y efecto.
El investigador planteó dos
teorías para explicar esta correlación:
La primera argumenta
quetener más sexo hace a las
personas más saludables y felices. Su autoestima es más alta, tienen
mejor capacidad de razonamiento y son menos propensas a estar deprimidas. Todo
eso facilitaría ganar más dinero.
La segunda teoría es
que un salario suculento podría hacer
que una persona sea más deseable y atractiva, por lo que las
posibilidades de hacer el amor sean mayores.
Entonces, tener más
sexo te hace más feliz y saludable y las personas felices y saludables, hacen
mejor su trabajo y obtienen mayores ganancias por ello.
También se enuncia un efecto
recíproco, pues por lo general,
las personas, cuanto más dinero ganan, más oportunidades tienen de más sexo –pero
este dato no se ha conjugado suficientemente con el universo hogareño en que se
desarrolló la encuesta-.
Nick Drydakis destacó que
los encuestados fueron hombres y mujeres de 26 a 50 años, heterosexuales y homosexuales -tengase presente que sólo el 5,5 por ciento de los encuestados se identificaron como LGBT-,
por lo tanto supone que las conclusiones de la investigación pueden extenderse a
todo el mundo.
Cada publicación online da su sello, imperdibles, el título de CROMOS.com.co y el cierre de Crónica, imperdibles, enlazados a continuación,
Tener sexo entre semana aumenta las finanzas Así que si quieren ser millonarios, ya saben qué
hacer.
Juan Bautista Segonds, ex rugbier de Coronel
Suárez, que jugó en la primera de Pueyrredón 17 años como segunda
línea, entendió que el deporte en general y el que él practicaba en
particular, podía ser un maravilloso puente a otras experiencias. Y que a
partir de ello, se podía actuar en lugar de hablar.
Así nació, hace
cuatro años, Rugby sin Fronteras, una fundación que se impuso la
misión de inculcar a niños y jóvenes los valores éticos que los
ayudarán a transitar el camino de una educación a conciencia.
- Todo
surgió cuando noté que en el Mundial de rugby de 2003, en Australia, se
había perdido algo tan tradicional como el tercer tiempo. Pensé que era
un buen momento para empezar a recuperar esas pequeñas cosas que son
formativas y que reivindican al ser humano.
- Fuimos cuatro veces a las Malvinas, porque creemos que es un escenario
importantísimo para ser un vínculo de relación entre sus habitantes.
Nos veían venir y nos decían « ahí llegan los locos de la paz»,
y la verdad es que eso nos enaltece. Hasta el editor del Penguin News
nos dedicó un párrafo en su periódico en inglés. Nuestro slogan dice
«los pájaros se juntan por la forma de volar» y actuamos en
consecuencia", aclara este coaching profesional de 44 años, que ofrece
cursos de liderazgo y trabajo en equipo, además de brindar charlas junto
con su compañero en la fundación, Gustavo Zerbino, sobreviviente de la
tragedia de los Andes de 1972.
Con el juego como maravillosa excusa, Rugby sin
Fronteras logró que más de 9000 chicos y unos 20000 adultos tomaran
parte de charlas, partidos y capacitaciones en lugares clave. - En
noviembre del año pasado, logramos unir a israelíes con palestinos.
Armamos una cancha en Jerusalén, un lugar emblemático, y fue una gran
satisfacción. Sentimos que en cada jugador había muchos más de su nación
empujando por la paz, porque lo que hacemos representa a un montón de
gente. A los pocos días, en Roma, nos recibió el papa Benedicto XVI, a
quien le entregamos la camiseta de ese partido. De regreso, nuestro
perfil de Facebook, que tiene un centenar de seguidores, había
registrado 1.800.000 visitas", agrega Segonds, quien en su camino por
recuperar "lo que nos enseñaron nuestros abuelos", como él dice, se
encontró con numerosas personas con sus mismos ideales. Destaca el
trabajo de Alicia Von Der Wettern ("fue quien nos acercó al Consejo
Publicitario Argentino"), a Martín Ber, de la agencia Mix, quien ad
honorem brinda una mano grande, y también a los Pumas, que por medio de
ocho de sus referentes -concientizados de lo productivo de la tarea-
filmarán un spot televisivo que se centrará en la importancia del
respeto por el prójimo. - En la vida uno es lo que hace -insiste-; la
carencia o la abundancia están acá (se señala la cabeza) y el respeto
por el otro es fundamental. Me dijeron algunos socios que, desde que
llevan en el auto la calcomanía de la fundación, que dice «Yo respeto»,
se sienten como obligados a no cometer el mínimo acto que se desdiga de
esa frase. Y está bien eso. En los próximos años prepararemos otras
campañas, como «Yo soy honesto» o «Yo soy una persona comprometida». Soy
un convencido de que hay una mayoría de gente buena, que no debe
dejarse vencer. De alguna forma hay que empezar a cambiar esta realidad
de valores devaluados en la que vivimos.
Rugby sin Fronteras no se detiene. Desde 2011, agregó
una fabulosa misión: la integración a la vida social y deportiva de
chicos con Síndrome de Down, a través de Rugby Inclusivo, el programa
que reúne a un montón de entusiastas todos los sábados por la mañana en
el Club Banco Hipotecario. Y van por más, siempre. - Queremos más socios,
más gente que se comprometa, porque sabemos que a través del rugby se
pueden lograr cosas muy importantes, remata Bautista. Y aclara que, al
menos él, dejará la función que hoy realiza en unos tres años. "Creo que
cumplí con mi parte. La fundación quedará en manos de otra gente
capacitada. Yo me vuelvo a Coronel Suárez. Siento que es lo que debo
hacer, porque ya habré aportado lo mío", sentencia sin somnolencias.
Concientizar, respetar, luchar contra la desidia, ser
más amable, recuperar aquellas buenas costumbres. De lejos puede parecer
una labor quimérica. Pero Segonds y su gente están en eso. Porque como
lo indica sin petulancia su nombre, este rugby, al menos, no conoce de
fronteras.
Para contactarse con rsf
Conseguir más información, aportar ideas o contactarse con la fundación: se puede recurrir a la web www.rugbysinfronteras.org o al mail info@rugbysinfronteras.orgEn Facebook, el grupo es "Rugby sin Fronteras" y sus teléfonos son 4717-0828/5272, entre las 9 y las 17.
Leyendola, notamos un valor extra: reune rituales y manifestaciones de stress postraumático (estresores permanentes) junto a fobias clásicas. Así, suma a la hora de ayudar a quienes sufren padecimientos similares. En esa dirección apunta el copete de la publicación.
*1. Thornton les tiene miedo a los muebles antiguos
Si alguna vez reciben a Billy Bob en sus casas, por las dudas no le ofrezcan una silla antigua para sentarse.
Foto: Archivo
Según
las propias palabras del actor, su fobia hacia las antigüedades surgió
de manera súbita cuando, en un día típico y mientras cenaba con unos
amigos, empezó a mirar los muebles del restaurante. Todos esos muebles
eran del Siglo XVIII hacia atrás y le produjeron tanto pánico que no
pudo seguir con la charla. "De repente sentí un gran miedo, no podía
comer, no podía tomar, ni siquiera podía respirar" recordó Billy Bob Thornton.
Desde ese momento en adelante que se encuentra imposibilitado de
permanecer en una habitación u otro espacio que esté decorado con dichas
antigüedades. Si bien para él se trata de un miedo fundado, Thornton
también reconoció que es motivo de bromas entre sus amigos "Me dicen que
quizás en otra vida fui golpeado hasta morir con una silla antigua",
bromeó el actor.
*2. Tyra Banks no puede ver a los delfines
Para Tyra Banks, los delfines pueden acorralarte y aplastarte. Solo en su mundo..
Foto: Archivo
La modelo y conductora del exitoso reality America’s Next Top Model
no parece, a simple vista, una persona miedosa. Pero en una entrevista, la modelo dio a conocer el origen de su
pánico: "Todo empezó a los ocho o nueve años, cuando soñaba que los
delfines me acorralaban y me pegaban". "Los sueños con delfines
siempre persistieron, después me encontraba en una pileta y también
aparecían para apretarme y no dejarme respirar". No hace falta decir que
esa reiteración de pesadillas le provocó un miedo que, incluso hasta el
día de hoy, no ha podido superar.
*3. Nicole Kidman detesta las mariposas
¿Las mariposas son lindas? Pregúntenle a Nicole Kidman, quien nunca responderá afirmativamente.
Foto: Archivo
Para Nicole Kidman, su fobia se remonta a la niñez: "Cuando era
chica y volvía del colegio, solía encontrarme con mariposas en la puerta
de mi casa". Pero eso no es todo. El miedo era tal que Kidman tenía una
estrategia para no pasar cerca de ellas: "Me trepaba a una cerca, iba
al jardín y entraba a mi casa desde ahí para poder evitarlas". Sin
embargo, la ganadora del Oscar aseguró que hizo todo (mejor dicho, casa todo, acotemos) lo que estuvo a su
alcance para superar la fobia en su vida adulta: "Fui al Museo de
Historia Natural pero tampoco funcionó". Cuando le preguntan por su
miedo, Kidman es bastante radical: "Pueden tirarme cucarachas encima,
puedo saltar de un paracaídas, y así muchas otras cosas, pero no puedo
soportar sentirme cubierta de mariposas".
*4. Cameron Diaz no toca los picaportes
Es todo risas para Cameron, hasta que tiene que abrir una puerta.
Foto: Archivo
Cameron Diaz es reticente a abrir puertas ya que no le gusta
tocar picaportes, ninguno, ni siquiera los de su propia casa. ¿No
querrá contraer gérmenes? ¿Le resultan molestos al tacto? No sabemos qué
le producen porque, a diferencia de otras celebridades, Diaz jamás
explicó la razón por la cual esta manía ya se volvió cotidiana ¿cómo hace para superarla? Según los rumores, usa su codo para
hacer girar los picaportes. Posiblemente esta sea la fobia más extraña,
superando la del miedo a las perchas de Kylie Minogue y el pánico a las
plantas de interior de Christina Ricci.
*5. Nicki Minaj no sube por escaleras mecánicas
Nicki Minaj, siempre de tacos, pero nunca subiendo una escalera mecánica.
Foto: Archivo
Este
miedo es, sin dudas, mucho más reconocible que el de Cameron Diaz. La
cantante se rehúsa a usar escaleras mecánicas y eso la llevó a
protagonizar más de un incidente ya que se trata de una fobia con la que
le cuesta convivir. En una gala para basquetbolistas llevada a cabo en
Los Ángeles donde Nicki Minaj era la figura estelar, se armó un revuelo a causa de este miedo. Como tenía que subir las escaleras
mecánicas para llegar a su camarín y no podía hacerlo, Minaj tuvo que
pedir asistencia a los paparazzi para que la acompañen. "Hubo un poco
de drama" declaró una fuente, pero afortunadamente Nicki logró
subir al escenario a tiempo". La cantante nunca explicó el motivo de la
fobia, se cree que es por miedo a que sus altos tacos queden
trabados en un escalón. Por lo tanto, que nadie le recomiende ver The Final Destination.