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lunes, 24 de marzo de 2014

Juan Carlos Blumberg: Todas las noches le cuento a Axel lo que hice en el día




Enlace y reseña de la nota publicada en Clarin

Blumberg, 10 años después: “Todas las noches le cuento a Axel lo que hice en el día”

Por Leonardo De Corso

Su hijo fue secuestrado y asesinado en marzo de 2004. En una entrevista con Clarín, hace un balance de las marchas y las reformas que impulsó entonces. “La gente no es buena ciudadana, no se compromete”, dice.
Padre e hijo. Juan Carlos Blumberg (69) hoy, en la sede de la fundación que lleva el nombre de su hijo. Detrás, Axel, asesinado a los 23 años. /NESTOR SIEIRA

23/03/14
El secuestro y asesinato de su único hijo fue un caso tan emblemático que llevó a Juan Carlos Blumberg (69) de ser un empresario exitoso a un referente en la lucha contra la inseguridad. Odiado por muchos y querido por otros tantos, el hombre llegó a organizar la marcha contra la inseguridad más grande de la historia y logró juntar millones de firmas para que se reformara el Código Penal. Hoy, a 10 años del crimen de Axel, sigue en la fundación que él creó, pero poco le queda del protagonismo de antaño.
“Cuando murió Axel se me venían continuamente a la cabeza flashes de mi hijo en la morgue, todo golpeado. Me llevó tres años superar el duelo. Pero el dolor no se va nunca. Todas las noches voy a su habitación, que está como él la dejó, y le cuento todo lo que hice en el día”, señala.
El 17 de marzo de 2004, Axel Damián Blumberg (23) salió para ir a buscar a su novia Steffi y llevarla al cine a ver la película “El pago”. Como no tenía auto propio se llevó el de su madre. Cuando frenó en la puerta de la casa de la chica, en Martínez, fue secuestrado. En medio de las negociaciones para su liberación, el fiscal del caso, Jorge Sica, ordenó intervenir con la Policía en el pago del rescate y éste no se concretó. El 23 de marzo, el joven apareció muerto con un tiro en la sien. Lo habían ejecutado en Moreno luego de que intentara escapar corriendo de su lugar de cautiverio.
Los ocho integrantes de la banda de secuestradores fueron detenidos. Todos confesaron su participación y los condenaron. Hoy, tres mujeres de la organización ya están libres (ver “ La actualidad...”).
Clarín entrevistó a Blumberg en la fundación que lleva el nombre de su hijo. En la oficina hay dos gigantografías de fotos de las marchas que hizo contra la inseguridad, también hay una imagen de Axel y otra de Juan Carlos cuando fue a visitar al Papa Juan Pablo II.
“Sigo viviendo con mi esposa (María Elena) en la misma casa de Martínez adonde me mudé cuando Axel tenía unos meses. Me acuesto a las nueve y me levanto a las 4.50 todos los días. Primero voy a mi fábrica (textil) y después vengo a la fundación. También asesoro a empresas”, detalla.
Blumberg visita la tumba de su hijo en el cementerio Jardín de Paz de Pilar todos los domingos a la mañana. “Le compro siempre el mismo ramo de flores porque me lo arman con una gomaespuma que las mantienen húmedas. Estoy 15 o 20 minutos hablando con él”, describe Durante dos horas de charla, no le deja de sonar el celular. Ante cada llamada que atiende pide disculpas. A nadie tutea. Su imagen sigue igual a la del 1° de abril de 2004, cuando encabezó la marcha contra la inseguridad que reunió a más de 150.000 personas. Viste un traje azul, está bien afeitado y sigue usando largo su pelo blanco.
–¿Cómo organizó aquella marcha en el Congreso?

–Fue después de una reunión con Néstor Kirchner. Yo le dije: “Mire Presidente, habría que cambiar algunas leyes para poder ayudar”. Y él me contestó: “Blumberg, esas cosas las tiene que hacer el Congreso”. Le respondí: “Yo voy a organizar una marcha para ir al Congreso”. Pero ni soñé con que iba haber tanta gente. Después, en la convocatoria a Tribunales (el 22 de abril), hubo 120.000 personas.
Tras las marchas, el Senado aprobó un paquete conocido como las “leyes Blumberg”, que agravó las penas para delitos como secuestros y violaciones.
-¿Usted cree que sirvieron las leyes que impulsó? Porque el delito sigue aumentando ...

-Claro que sirvieron. Cuando secuestraron a Axel había 170 secuestros por mes. Hoy hay uno cada tres meses. Los delincuentes saben el Código Penal.
-¿Qué balance hace de aquella lucha? ¿cambiaría algo?

-Yo tendría que haber sido más hijo de puta. Tendría que haber apretado más a Kirchner para sacarle más cosas para la gente. Pero yo les creía lo que me prometían los políticos. Cuando tenés el poder tenés que apretar, no tenés que creer. Yo fui muy inocente.
-¿Por qué cree que no se logró nunca más juntar a tanta gente en una marcha por la inseguridad?

-La gente no es buena ciudadana. Porque mientras no tenga problemas económicos, no se compromete. Pero yo tampoco me comprometía hasta que me pasó lo de Axel. Esto se fue agravando cada vez más y no hacemos nada. Acá ni tenemos un banco de ADN. No hay interés por progresar.
-¿Por qué cree que el secuestro de Axel tuvo un final tan trágico?

-El que más se equivocó fui yo por haberle hecho caso a la Policía. Cada vez que se arreglaba una cifra con los secuestradores, juntábamos la plata y mi señora anotaba los números de billetes para pagar. La Policía no nos dejaba y me decían: “Usted pídale una prueba de vida”. Después yo hablaba con (el jefe de la banda, Martín) “El Oso” Peralta y él me gritaba: “¿Querés una prueba de vida? No te hagas problema, ya te mando tres dedos de Axel”. Eran tipos sin moral.
Cada vez que habla de su hijo, a Blumberg se le llenan los ojos de lágrimas. Antes de finalizar la entrevista, saca un álbum con fotos de Axel, separa una de cuando iba a la primaria y la mira fijo.
“Cuando tenía 8 años nos llamaron del colegio para decirnos que Axel no estudiaba. Entonces me lo llevé a la fábrica donde yo trabajaba y lo puse a barrer la calle. La mamá me hizo un escándalo. Barrió cuatro cuadras. Desde ese día fue siempre abanderado”.
-¿Se arrepiente de algo?

-Axel estudiaba y los fines de semana yo lo obligaba a ir a trabajar a la empresa. Yo siempre decía que las cosas uno se las tenía que ganar con sacrificio y nunca ni siquiera le compré un auto. Fui muy duro con él. También me arrepiento de no haber tenido otro hijo.
Blumberg se para a acompañar a Clarín hasta la puerta y de golpe se detiene frente a la foto que tiene junto a Juan Pablo II. Pregunta: “¿Sabe lo que me dijo el Papa cuando yo estaba arrodillado? ‘Axel está en el cielo, usted siga luchando’. Fue emocionante”.

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