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lunes, 30 de junio de 2014

Consejos para bajar de peso

de
La Voz
de Bragado

 El exceso de peso puede perjudicar seriamente su salud y afectar su vida personal y profesional. Usted puede tener muchas razones por las que quiere bajar de peso, pero ninguna es más importante que el cuidado de la salud.   
 Adelgazar implica reducir el riesgo de casi todas las complicaciones que origina la obesidad y también disminuir el costo de su tratamiento.
¿CUÁNTO HAY QUE BAJAR PARA REDUCIR LOS RIESGOS?
 Un descenso de peso moderado, de alrededor de un 10 por ciento de su peso, ya reduce el riesgo de problemas serios. No es necesario que llegue al llamado peso ideal para comenzar a gozar de los beneficios.
LO IDEAL, ENEMIGO DE LO POSIBLE
 En realidad, el cuerpo de las personas obesas que están en plan de adelgazamiento suele “resistirse” a alcanzar el peso ideal, aun después de una cirugía. En otras palabras, no todos pueden volver al peso que tenían a los veinte años y mantenerlo para siempre… Pero si usted necesita bajar de peso, sí puede lograr cambios significativos sobre su salud y su apariencia. Un buen objetivo, entonces, es lograr el peso posible. Este índice sirve para saber cuánto es lo máximo que puede bajar y mantener en el tiempo una persona obesa o con sobrepeso.
UNA FUERTE RED DE APOYO
 Para controlar el peso se puede utilizar una alta cantidad de recursos. Usted puede probar alguno o varios de los que siguen:
*consulta con médico especialista
*consultas nutricionales
*programa para bajar de peso
*asesoramiento para cambio de conductas
*grupos de autoayuda
*talleres educativos
*terapia psicológica
*intervenciones bariátricas como balón, banda o bypass gástricos
*cirugías reparadoras.
 Además, para conseguir ayuda en el esfuerzo y respaldo en el compromiso, es importante pedir el apoyo de su familia y sus amigos.
Fuente: Dr. Cormillot.com; Grupos de autoayuda, Esc. Nº 21, 17.30 hs. días martes.

El gol de Messi ante Bosnia batió records en Twitter

de
Pagina 12

cash
Domingo, 22 de junio de 2014
SUMA CERO

tecno



El Mundial Brasil 2014 tiene un nuevo record con Lionel Messi en Twitter. Su gol ante Bosnia es el que más tuits ha generado en sólo un minuto, según informó la red social. La Pulga desató aproximadamente unos 236 mil tuits en sólo un minuto, algo que no se había visto ni siquiera en alguno de los goles del partido Holanda-España. Además, los hinchas argentinos generaron un total de 6,4 millones de tuits durante todo el partido en el debut de su selección, mostrando su pasión en la red social.

domingo, 29 de junio de 2014

Haciendo ciencia: submarinos hubo muchos, pero ninguno como el Nautilus de Julio Verne

de
Pagina 12

futuro
Sábado, 21 de junio de 2014
UN MONSTRUO BAJO EL AGUA

Un paseo en el Nautilus: dos mil años de navegación submarina

Hace 60 años, en enero de 1954, la esposa del entonces presidente Eisenhower bautizó el Nautilus, el primer submarino nuclear de la historia. Y aunque muchos submarinos y naves de superficie se llamaron así en distintas armadas, el nombre Nautilus remite automáticamente al submarino más famoso de la literatura.


 Por Claudio H. Sánchez

En 1870, cuando Julio Verne publicó 20.000 leguas de viaje submarino, no había nada parecido al submarino Nautilus, con todo su lujo, velocidad y autonomía. En realidad, los submarinos, tal como los conocemos ahora, ni siquiera existían. Existía sí, el concepto de navegación submarina que se remontaba, por lo menos, a la Grecia clásica y a las campanas de buceo, descriptas por Aristóteles en el siglo III a.C.
Una campana de buceo consiste, esencialmente, en un recipiente suficientemente grande como para albergar a una persona y que se sumerge boca hacia abajo en el agua. El aire retenido dentro de la campana le permite sobrevivir al ocupante que, con ventanas adecuadas, puede inspeccionar el entorno. Umberto Eco describe una campana de buceo en su novela La isla del día de antes, publicada en 1994.

Comienzan los submarinos

El submarino como nave, como vehículo, es posterior a las campanas de buceo, pero muy anterior a la novela de Julio Verne. Hacia 1620, el inventor holandés Cornelius Drebbel construyó un submarino tripulado para la marina inglesa. Se impulsaba a remo y podía llevar hasta dieciséis tripulantes. Fue demostrado ante el rey Jacobo I pero no fue aprobado por las autoridades y nunca participó en acciones militares.
En 1775 el estadounidense David Bushell construyó otro submarino al que llamó Tortuga. También tenía propulsión humana, pero no con remos sino con una hélice impulsada a manivela. La Tortuga es considerada el primer submarino militar y fue usada durante la guerra de independencia de Estados Unidos. En 1776 se acercó bajo el agua a una nave británica anclada en el puerto de Nueva York e hizo estallar una bomba de pólvora. La explosión no produjo daños debido a que la nave enemiga tenía una cubierta metálica en su casco. Pero la acción demostró la factibilidad de la navegación submarina.
El inglés Robert Fulton también experimentó con submarinos. A fines del siglo XVIII construyó un submarino a hélice, accionado a manivela, por encargo de Napoleón Bonaparte. Este submarino se llamó Nautilus. El gobierno británico se interesó por la nave de Fulton en 1801 pero, finalmente, rechazó el proyecto.

Los Ictíneos de Monturiol

Hubo muchos más prototipos durante todo el siglo XIX, pero todos chocaban contra el problema de la propulsión. La principal fuente motriz en ese tiempo era la máquina de vapor que, con un hogar encendido para alimentar la caldera, no podía funcionar bajo el agua sin agotar rápidamente todo el oxígeno disponible.
Entonces, en 1864, el catalán Narcís Monturiol tuvo una idea ingeniosa: buscó reacciones exotérmicas que generaran suficiente calor como para alimentar una caldera pero que, a diferencia de la combustión, no consumieran oxígeno. Luego de analizar distintas opciones se decidió por una reacción que involucraba magnesio, zinc, potasio y agua oxigenada. Esta reacción tenía la ventaja adicional de que liberaba una cierta cantidad de oxígeno, que podía usarse para renovar el aire de la nave.
Monturiol, que ya había creado un submarino propulsado a manivela, el Ictíneo I, construyó una máquina de vapor cuya caldera era calentada por esta reacción. La máquina fue instalada en un submarino más grande, el Ictíneo II, que fue botado en el puerto de Barcelona en 1865. Aunque las pruebas fueron exitosas, Monturiol tuvo problemas financieros y el Ictíneo II fue vendido como chatarra en 1868.

Llega la electricidad

El problema de la propulsión submarina se resolvió definitivamente hacia 1880, con el perfeccionamiento del motor eléctrico. Los primeros submarinos propulsados con electricidad fueron el Peral, desarrollado por el militar español Isaac Peral en 1884, y el submarino francés Gymnote, en el mismo año. En 1886 los ingleses también construyeron su submarino eléctrico al que llamaron Nautilus, no en homenaje a Julio Verne sino al prototipo de Robert Fulton de principios del siglo XIX.
Luego de la 2ª Guerra Mundial comenzaron los experimentos con naves propulsadas por energía nuclear. En 1951 la armada de Estados Unidos autorizó la construcción de su primer submarino nuclear. Realizó su primer viaje en 1955 y tres años más tarde alcanzó la fama al navegar bajo el hielo del Polo Norte.

Nautilus vs. Nautilus

Con todo lo que progresó la navegación submarina desde sus inicios, aún hoy hay un rubro en el que el Nautilus imaginado por Julio Verne sigue siendo insuperable: el espacio interior.
Tal como se describe en la novela, el Nautilus de Verne tenía habitaciones amplias y cómodas. En la versión cinematográfica de Walt Disney, la sala donde el capitán Nemo toca el órgano tiene las dimensiones de una catedral. Por el contrario, y tal como podemos ver en las películas de guerra, los submarinos reales tienen salas reducidas y pasillos estrechos. Los tripulantes se rotan en el uso de las camas y, cuando se cruzan en un pasillo, deben ponerse de perfil para poder pasar. Todo el espacio parece estar lleno de cañerías y mecanismos.
Esto no tiene que ver con el hecho de que los submarinos sean naves militares, carentes de todo lujo. Muchas naves de guerra de superficie tienen camarotes privados para los oficiales y hasta salas de juego. La razón por la que el espacio interior es tan reducido en un submarino es estrictamente física, y tiene que ver con el hecho de que no es fácil mantener sumergido un vehículo tripulado.
Imaginemos un submarino de las características de una camioneta tipo van. Sus dimensiones serían, aproximadamente, cuatro metros de largo, dos metros de ancho y un metro y medio de alto. Eso representa un volumen de 4 x 2 x 1,5 = 12 metros cúbicos. Tal como enseña el principio de Arquímedes, sumergido completamente en agua recibiría un empuje igual al peso de doce metros cúbicos de agua: doce toneladas. Pero un vehículo de esas características pesaría escasamente dos toneladas. Para que pueda mantenerse sumergido habría que agregarle un lastre de diez toneladas. La única forma de encontrar lugar para ese lastre (formado, en realidad, por equipos, suministros y tripulación) es reduciendo al máximo el espacio interior. Por supuesto, podría obtenerse lastre adicional cargando masas de plomo en cantidad suficiente. Pero sería muy antieconómico.
Los submarinos seguirán perfeccionándose. Hoy existen no sólo submarinos militares de gran capacidad y poder, sino también pequeños submarinos para uso personal y turístico. Pero, mientras rija el principio de Arquímedes, el lujo que Julio Verne puso en su Nautilus estará más allá del alcance de la física.



REPLICA DEL ICTINEO I, PRESENTE EN EL MUSEO MARITIMO DE BARCELONA.
 

sábado, 28 de junio de 2014

Michel Foucault: se hace camino al andar

Lo diré así: La Verdad y las Formas Jurídicas -Las cinco conferencias de Michel Foucault en Brasil 1973- es texto de reflexión permanente para mí, a cuatro décadas de su produccion, tan valioso se me ha hecho. 

Para el título de este post, recurrimos a las líneas de Antonio Machado, cantadas por Joan Manuel Serrat.

de
Pagina 12

soy
Viernes, 20 de junio de 2014

El coraje de la libertad

La vitalidad de los textos de Foucault para interrogar al presente –potenciada en los últimos años con la edición de trabajos inéditos como ¿Qué es usted, profesor Foucault?, La inquietud por la verdad y El poder, una bestia magnífica– impone una lectura siempre alerta mientras admite a su vez la elección del “Foucault propio”. Aquí, algunos fragmentos sobre el modo de filosofar foucaultiano, una guía que subraya gestos y estilos, preguntas eje y modos de preguntar. Una aproximación a la contradictoria, celebrante y abierta “matriz Foucault”.


 Por Edgardo Castro*

El lunes 25 de junio de 1984, luego de tres semanas de hospitalización, fallecía en París Michel Foucault. Veinte años más tarde, en un reportaje publicado en Libération, Daniel Defert relataba brevemente los acontecimientos: un domingo a la tarde Foucault sufre un desmayo en su casa. Tras la intervención de su hermano médico, es internado no lejos de su domicilio. El hospital del barrio trató por todos los medios de no hacerse cargo de un enfermo tan conocido y molesto, se buscó no trasladarlo a una institución explícitamente vinculada con el sida, como el Hospital Claude Bernard. Finalmente es derivado a la Salpêtrière, adonde llegaron el día de Pentecostés. Según las palabras textuales de Daniel Defert, “nos esperaban por la tarde, llegamos antes del mediodía. [...] Michel estaba extremadamente fatigado, ya no se alimentaba, estaba agotado. Nos quedamos arrinconados en un pasillo. Nos dicen: ‘El cuarto no está preparado, los esperábamos por la tarde’. Fue necesario reclamar una silla, luego un plato de comida. Yo no me reponía de tantas desatenciones. Me hacen notar que ni siquiera estaba registrado. Me dirijo a la recepción. [...] Poco después escucho a un médico interrogar a una enfermera: ‘¿Se desinfectó el cuarto?’ Creo escuchar que la respuesta fue negativa, que no tuvieron tiempo. Dos días después Michel tiene una infección pulmonar. En el servicio circula la hipótesis de que habría podido infectarse en el hospital. [...] Yo comienzo a descubrir todo el juego de relaciones de poder en un servicio de hospital y todo el juego de relaciones de verdad. [...] Violentamente descubro la realidad del sida: fingir lo socialmente impensable. Descubro esta especie de miedo social que había ocultado toda relación de verdad”.

Preguntas guía

A treinta años de distancia, la imagen intelectual de Foucault ha cambiado notablemente. Basta con tener presente que, en el momento de su muerte, sus libros sumaban unas tres mil páginas y que hoy esa cifra se ha triplicado, teniendo en cuenta la compilación de sus artículos, conferencias e intervenciones, publicadas en francés en 1994 como Dits et écrits (que reúne un material no inédito pero sí esparcido y no siempre de fácil acceso), y la edición de sus cursos en el Collège de France. Quedan todavía unas cuarenta mil hojas (apuntes, borradores, algún libro sin publicar, etc.) y una serie de casi 40 cuadernos que constituyen, la mayor parte de ellos, una especie de diario intelectual, registro de sus lecturas y observaciones. Todo este material, del que no se pueden ofrecer cifras exactas hasta que sea exhaustivamente inventariado, conforma el Fonds Michel Foucault recientemente adquirido por la Bibliothèque National de France.
Resulta difícil –quizás haya que decir imposible– recorrer en pocas líneas las dimensiones del archivo Foucault. Entre otras razones, por la pluralidad de temas, análisis desplegados y problemas afrontados. Para mencionar sólo algunos de los más relevantes: ¿cómo, en la Modernidad, desde el momento en el que el gran encierro de los siglo XVII y XVIII dio paso al asilo psiquiátrico, la locura terminó convirtiéndose en enfermedad mental? ¿En qué modo la muerte o, con mayor precisión, el momento de la muerte, la temporalidad del cadáver, se volvió, para el hombre, la condición de posibilidad del conocimiento de la vida? ¿De qué modo también la literatura se ocupa de ese hombre del que sólo se puede hablar a partir de sus experiencias-límite? ¿Cuál ha sido la configuración filosófica que ha dado origen a las ciencias humanas? ¿Cómo pensar el estatuto de los cuerpos en la época del capitalismo, de las disciplinas y del gobierno de la vida biológica de la población? ¿Qué sentido tiene la política cuando el Estado ha sido subordinado al mercado, al modelo empresarial o al partido? ¿Por qué decimos, con tanta insistencia, hablando de nuestra sexualidad, que somos unos reprimidos y cómo sucedió que, con no menor insistencia, debamos preguntarle a Edipo para saber quiénes somos? ¿De qué modo la vida se expone en el lenguaje a través del dispositivo de la confesión o del hablar libre y franco?

Ni saber ni poder

Ciertamente, en el recorrido intelectual de Foucault ha habido no pocos desplazamientos, giros, cambios, reformulaciones: se introducen nuevos temas, los ya estudiados son abordados desde nuevas perspectivas, se formulan nuevas hipótesis, se establece una relación crítica con los trabajos precedentes, etc. Pero estos desplazamientos, en el pensamiento de Foucault, no son rupturas sino torsiones, movimientos en torno de un eje. A veces es posible encontrar un punto diametralmente opuesto a otro, pero lo importante es el eje de estos desplazamientos y el modo en que surge la posibilidad de llevarlos a cabo. A nuestro modo de ver, este eje no está representado ni por el saber ni por el poder ni por el sujeto, sino por la manera en que ellos se correlacionan. Para acceder a este eje, Foucault ha tenido que hacer perder a cada una de estas nociones el carácter sustancial que frecuentemente se les atribuía. Por esta razón, en su último curso en el Collège de France, Foucault ya no habla del saber sino de los modos de veridicción, no habla del poder sino de las técnicas de gubernamentalidad, y tampoco habla propiamente del sujeto sino de las prácticas de sí.
En esa inmensa cantera de los escritos foucaultianos nos encontramos, en definitiva, con la descripción de las condiciones que hacen que determinados discursos puedan ser tenidos por verdaderos (los llamados saberes psi, por ejemplo: psiquiatría, psicología, psicoanálisis, etc.), de las formas en que se conducen las conductas de los hombres (por ejemplo, en el poder pastoral o en la época del liberalismo) y de la manera en la que establecemos con nosotros mismos esa relación que nos constituye como sujetos (de deseo, del hablar libre y franco, etc.).

Gestos F

En la filosofía, a diferencia de otras disciplinas, hay gestos y hay estilos. Gestos que definen el punto de partida, como en Descartes, que decide partir de sí mismo, de la evidencia de su propio pensamiento. Estilos que caracterizan los modos de proceder, como en Spinoza, que se propone deducir de manera geométrica los contenidos de una ética.
Una serie de relatos definen el gesto típico de la filosofía foucaultiana: la nave de los locos, el gran encierro de los siglos XVII y XVIII, Las Meninas de Velázquez, el suplicio de Damiens, el reglamento de una casa de detención de jóvenes en el París del siglo XIX, las escenas de la curación del rey Jorge III, los peritajes psiquiátricos, un caso de hermafroditismo, la ducha fría que el Dr. Leuret inflige a uno de sus pacientes para que confiese estar loco, etc. A partir de estos relatos, Foucault convierte en temas filosóficos a los locos, a los presos, a los homosexuales y, de este modo, no sólo a la razón, a la ley y a la normalidad, sino también a la locura, a la ilegalidad y a la anormalidad. O, mejor, a través de esos relatos, Foucault se sitúa en el límite a partir del cual cada uno de estos conceptos adquiere la fisonomía que cada época le atribuye. En cuanto al estilo, nada lo define mejor que esa erudición que, sin abandonar los textos clásicos, se sumerge en los archivos olvidados, polvorientos, aparentemente insignificantes, para volver luego sobre esos grandes textos y autores y convertir su lectura en actualidad. Anclado en la erudición, no sólo de paso por ella, en el estilo de Foucault no hay lugar ni para la nostalgia por una época de oro irremediablemente perdida ni para la profecía de una utopía que nunca abandona la lista de las promesas. No encontramos en los escritos de Foucault reflexiones acerca de lo debería haber sido si la historia no fuese la historia de una decadencia, o de lo que algún día será, cuando se cumpla en la historia su inevitable destino. La tarea de la filosofía, afirma Foucault, es “explicar lo que es el hoy y lo que somos hoy, pero sin que nos golpeemos el pecho teatralmente mientras decimos que éste es el momento de la perdición o el amanecer de una nueva era. No, es un día como cualquier otro, o mejor aún, es un día como ningún otro”.
En esa inmensa cantera del archivo Foucault nos encontramos sobre todo con una interrogación que ha sido, desde el inicio hasta el final, el motor del pensamiento foucaultiano: ¿quiénes somos?, ¿cómo hemos llegado a serlo?, ¿cómo podemos pensar y vivir de manera diferente? Quizá como ninguna otra, la frase del poeta René Char, de Furor y misterio, que Foucault eligió para la contratapa de la edición francesa de sus dos últimos libros publicados en vida, sea la que mejor expresa el sentido de todos sus trabajos: “La historia de los hombres es la larga sucesión de los sinónimos de un mismo vocablo. Contradecir esto es un deber”.

*Filósofo, investigador, autor de Introducción a Foucault (Ed. Siglo XXI, 2014) y Diccionario Foucault (Ed. Siglo XXI, 2011)

SUBNOTAS


GFDFsábado 28 de junio de 2014: Entradas más vistas durante esta semana


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IV/IV Carlos Gardel, 1890-1935, la leyenda que no puede morir

de
La Razón


Gardel, la leyenda que no puede morir

1
23 JUN 2014 | 20:17
Por Humberto Acciarressi -


Miguel de Unamuno, a pesar de su visión trágica de la vida, lo definió como "el mito alegre del alma porteña". Enrico Caruso, el más popular representante y uno de los mejores intérpretes del Bel Canto del siglo XX, le dijo personalmente que aparte de la voz, él tenía "un don inconfundible, dicción purísima, clara, perfecta" y que podría ser el mejor barítono del mundo. "Este muchacho pinta el dolor callado de la madre que sufre, con una emoción tal que conmueve de verdad" acotó José Ortega y Gasset. Juan Manuel Serrat, añadió por su lado que es "gardeliano auténtico dede que mi padre me habló de él" y además posee todos los discos del Zorzal en casi todos los formatos. "Jamás escuché una voz más hermosa", confesó Bing Crosby. "Salvo Gardel, nadie ha poseído a la ciudad", sostuvo Florencio Escardó. El gran Charles Chaplin, al enterarse de la muerte del cantor en el accidente de aviación en Medellín, dijo conmovido: "Con Gardel pierdo a uno de mis más simpáticos amigos, y que sepan que los países sudamericanos no tenían mejor representante entre nosotros".

Esas son apenas algunas opiniones de las miles que han vertido en libros, reportajes, programas radiales o televisivos, escenarios y mil etcéteras, celebridades de varias generaciones y de todo el planeta, sobre Carlos Gardel, el cantor argentino por excelencia, cuya muerte tuvo lugar el 24 de junio de 1935. Es, quizás, una de las voces más expresivas de la larga historia de la música, con el añadido que -con el porteñisimo dicho "Cada día canta mejor"- no hace más que revalidar títulos año tras año, desde el día en que ardió entre las llamas de un avión en un aeropuerto colombiano. Fue admirado en los cenáculos aristocráticos y en sórdidos arrabales y conventillos, con su muerte cerraron los teatros y los cines de la Argentina y de varias ciudades de América. Gardel, sin ni siquiera desearlo, logró que todo el mundo coincidiera en algo, lo que es fenomenal desde cualquier punto de vista. Y "todo el mundo" incluye a quienes no les gusta el tango. Su voz está más allá de las fronteras.

Aunque ya no hay dudas que nació en Francia y que vino de bebé a la Argentina; aunque ya nadie en su sano deber intelectual puede inventarle otro lugar de nacimiento; lo que no puede negarse es que su nombre y el de nuestro país son inseparables. Puede haber llegado al mundo en Toulouse, pero nunca cantó "Mi Paris querido" ni "Mi Montevideo querido". Cantó -y era uno de sus temas preferidos- "Mi Buenos Aires querida", "Buenos Aires", "Canción de Buenos Aires" y decenas más para rubricar su "verdadera" nacionalidad. Este es un misterio que no existe. Cuando murió Elvis Presley fue tan terrible que tuvo que crearse la leyenda que aún vive, sea en Memphis o en cualquier lado. Lo mismo sucedió con Carlos Gardel: durante años se dijo que vivía con el rostro quemado en un perdido pueblo colombiano.

Pero más allá de dónde estudió, si tuvo muchas o pocas mujeres, si se tiroteó con unos mafiosos, si estuvo preso, etcétera, lo real es que no existe cantor popular, en ninguna época ni geografía, que haya inspirado un número tan espectacular de libros. Sólo hay algo que está más allá de cualquier contingencia biográfica: su voz única, su entonación impar, su genio artístico. Ese gran artista a quien se le puede atribuir sin miedo a exagerar el mote de genio (hoy tan devaluado), que frecuentaba con igual naturalidad el Abasto pobre y las luminarias del cine de los Estados Unidos, representa lo mejor de los argentinos. No es casual que otro de los dichos que lo involucra sea para definir al mejor en cualquier disciplina con el sencillo, simple, riguroso e inevitable: "Es Gardel".

III/IV Silencio, por Carlos Gardel

Este año, en el aniversario de su muerte, Carlos Gardel fue recordado con menos repercusión. Encontré escasos comentarios en la radio, uno en TV -Crónica Firme junto al puyeblo- y más en los medios gráficos. Buscando un tango para acercarlo a mis lectores, vi la noticia sobre la muestra La Gran Guerra en color. Fotografías" organizada por la Galerie Bilderwelt de Berlín y el Centro Cultural Borges en la Universidad Nacional de Tres de Febrero -publico un post con este título-.

Y elegí “Silencio” para este aniversario. Enlazaron vivencia y creación. La crónica recoge que crearon este tango recorriendo el cementerio donde reposaban los cinco héroes.

“Silencio” fue escrito (letra y música) por Alfredo Le Pera, Carlos Gardel y Horacio Pettorossi; está ambientado en la Gran Guerra europea (1914-1918) y se basa en un hecho real que le ocurrió a la viuda del que fuera presidente de Francia, Paul Doumer, cuyos cinco hijos murieron en la guerra:  …”Un clarín se oye, peligra la patria, / y al grito de ¡GUERRA! los hombres se matan /  cubriendo de sangre los campos de  Francia /… Y la viejecita, de canas muy blancas / se quedó muy sola con cinco medallas, / que por cinco héroes la premió la Patria”…
de http://argentinatango.es/El-tango-en-Paris.-2--Silencio-en-la-noche.-Cesar-Tamborini-Duca/394


Eb Youtube este excelente video

Carlos Gardel "Silencio"


Y de todotango.com, la letra de Silencio


Silencio

Tango 1932


Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme.
La ambición descansa.

Meciendo una cuna,
una madre canta
un canto querido
que llega hasta el alma,
porque en esa cuna,
está su esperanza.

Eran cinco hermanos.
Ella era una santa.
Eran cinco besos
que cada mañana
rozaban muy tiernos
las hebras de plata
de esa viejecita
de canas muy blancas.
Eran cinco hijos
que al taller marchaban.

Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme,
la ambición trabaja.

Un clarín se oye.
Peligra la Patria.
Y al grito de guerra
los hombres se matan
cubriendo de sangre
los campos de Francia.

Hoy todo ha pasado.
Renacen las plantas.
Un himno a la vida
los arados cantan.
Y la viejecita
de canas muy blancas
se quedó muy sola,
con cinco medallas
que por cinco héroes
la premió la Patria.

Silencio en la noche.
Ya todo está en calma.
El músculo duerme,
la ambición descansa...

Un coro lejano
de madres que cantan
mecen en sus cunas,
nuevas esperanzas.
Silencio en la noche.
Silencio en las almas...

II/IV "La Gran Guerra en color. Fotografías" organizada por la Galerie Bilderwelt de Berlín y el Centro Cultural Borges en la Universidad Nacional de Tres de Febrero

de
La Razon


La Gran Guerra, ahora en colores

20 JUN 2014 | 19:53
Por HUMBERTO ACCIARRESSI -



Aunque las que llegaron después - entre ellas la Segunda, más extendida, con más de 50 millones de muertos y dos bombas nucleares- la Primera Guerra Mundial sigue siendo denominada como "La Gran Guerra". Lamentablemente hoy sobran motivos para decir que ese tremendo conflicto bélico que se desarrolló entre julio de 1914 y noviembre de 1918, no fue -y es terrible siquiera imaginarlo- el más importante. Figura quinto entre los diez más mortíferos, con más de nueve millones de combatientes caídos en suelo europeo. El choque entre los países de la Triple Alianza (Francia, Inglaterra, Rusia) contra los de la Triple Entente (Alemania, Italia, Imperio Austro-Húngaro) tuvo, eso sí, una importancia capital en el cambio del mapa político de la era moderna, incluyendo las revoluciones que se desencadenaron durante y a consecuencia de ella. Hay que añadir que a ambos bandos se le sumaron otras naciones con el correr de la guerra.

De ese acontecimiento terrible han quedado millones de fotografías y fragmentos fílmicos, es decir de dos artes que en esa época aún se encontraban en pañales. Quienes tengan cierta afinidad con la foto y la historia de los conflictos bélicos, saben mejor que nadie que la Gran Guerra es conocida, especialmente, por el blanco y negro. Sin embargo, en 1903, los hermanos Lumiére (que además inventaron el cine) habían creado una técnica basada en la placa autocroma para tomar imágenes en color. De hecho, fue el único método disponible hasta 1935. Durante algunas de las batallas de la Gran Guerra, el ejército francés pidió que se tomaran fotos con ese procedimiento. No fueron muchas, pero sí bastantes.

Cuando recién había pasado uno de los cuatro años del conflicto, fue publicada la primera colección de fotos autochrome de Jules Gervais- Courtellemont, tomadas en la batalla del Marne. Poco después, fue Verdún el escenario que dio otra colección de fotos en color. El alemán Hans Hildebrand, corresponsal de guerra germano, fue uno de los pocos en publicar en su país imágenes de este tipo, es decir no coloreadas, sino tomadas directamente en varias tonalidades. Muchas de esas piezas sobrevivieron el paso de los años y ahora que se cumple un centenario del comienzo de aquella hecatombe vuelven a salir a la luz.

Precisamente en ese marco, la Universidad Nacional de Tres de Febrero acaba de inaugurar la muestra "La Gran Guerra en color. Fotografías", organizada por la Galerie Bilderwelt de Berlín y el Centro Cultural Borges, con la curaduría de Reinhard Schultz y Blanca María Monzón. La exposición, precisamente, da a conocer obras de León Gimpel, Jules Gervais- Courtellemont, Hans Hildebrand, entre otros. Son un centenar de imágenes que se presentan por primera vez en la Argentina. No sólo aquí, sino en el imaginario colectivo, aquella fue "una guerra en blanco y negro". Las limitaciones económicas impidieron difundirlas en aquella lejana época y luego otras contiendas dejaron en el pasado la de 1914-1918. La muestra puede visitarse hasta el 27 de julio en el Centro Cultural Borges (San Martín y Viamonte) y es una experiencia que combina la técnica, el arte y la tragedia.

I/IV Recordando a Carlos Gardel, en un nuevo aniversario de su muerte, en “Todo es cultura”, desde Bragado

de
La Voz
de Bragado

 “Todo es Cultura” y una entrevista al guitarrero emblema del Bragado de boliches y salones: Félix Maldonado, quien nos recuerda su trayectoria y muy especialmente aquel acompañamiento al más gardeliano de nuestros cantores: Bebo Cabal…
  En el filo de su trayectoria terrena, el gran Bebo, el personaje entrañable de nuestra Ciudad, nos brindó sus últimas canciones presentado por otro arquetipo de la noche tanguera: “Pajarito” Larralde.
 La entrevista es realizada por Jorge Blanco, Juan Luján Caputo, Victor Giannoni, Silvia Sosa y nos acompaña en la cámara y edición Pablo Pradás.
  “Todo es Cultura”: se emitió ayer y se reiterará hoy viernes al finalizar CVN 2º EDICIÓN.

viernes, 27 de junio de 2014

Apego: criar a los bebes con dedicación tiene sus beneficios


DESAFÍO DE BIENESTAR 

de
lanacion.com



El apego: un estilo de crianza que suma respaldo científico

Varios trabajos confirman las ventajas de estar pendientes del bebe
Por   | LA NACION

En los últimos años, los padres primerizos calmaron sus dudas acerca de cómo criar a sus hijos con respuestas que provienen de distintas teorías, métodos y técnicas, a veces sin demasiada comprobación. ¿Hay que darle de comer cada vez que el bebe lo demanda o conviene organizar una rutina con horarios? ¿Hay que alzarlo cuando llora o es mejor que aprenda a esperar?
Las librerías son un fiel reflejo de esa búsqueda: por lo menos 500 títulos prometen revelar los secretos de una crianza perfecta. Y siempre están los consejos que aportan a voluntad amigos y familiares sobre la mejor forma de dormir, alimentar o calmar al bebe con recetas propias o ajenas.
En ese contexto, la teoría del apego (propone no escatimar respuestas a cada pedido o necesidad del bebe) suma evidencia en su favor. "Hoy podemos responder científicamente a muchas de las preguntas que se hacen los padres, sobre todo los primerizos. La teoría del apego es la más sólida, sobre todo en los temas de desarrollo infantil", afirma la doctora en psicología Inés Di Bártolo, profesora de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El apego -que tuvo y tiene sus detractores- acumula años de experimentos sobre el efecto que tienen distintos estilos de crianza durante una inmensa ventana de oportunidad: el primer año de vida. Tantos años de resultados se extienden ya entre generaciones y esa información empieza a desafiar prejuicios culturales.
"Aquellos bebes cuyas madres están más pendientes de ellos y les responden enseguida, lejos de volverse malcriados y dependientes, se vuelven más independientes, autónomos y seguros de sus recursos personales -indica Di Bártolo a modo de resumen-. Por eso, mi consejo a las madres es que nunca duden en alzar a un bebe que se lo pida."
El apego se define como un vínculo emocional que se forma entre dos personas, que no es exclusivo de la madre y el bebe, y es distinto de otros vínculos emocionales. "Está impulsado biológicamente y tiene una característica única: mantener y restablecer el equilibrio emocional. Sin esta regulación emocional, no se pueden llevar a cabo una serie de actividades psíquicas, como la exploración o el crecimiento -aclara Di Bártolo-. Todo lo que un bebe pueda llegar a conocer, a explorar, depende de esa regulación emocional."
Eso sucede, como explica enseguida, porque los bebes nacen sin la capacidad de autorregularse. Cuando la mamá, el papá o los abuelos alzan al bebe cuando lo pide, o juegan cuando quiere jugar, están construyendo esa capacidad si van descifrando qué necesita el bebe. "Lo que se pasa haciendo una mamá y un papá con un bebe chiquito es regularlo: el bebe llora y ellos tienen que calmarlo, pero buscando saber qué le pasa, sobre todo guiados por algo básico como «entrar en sintonía» a través de la empatía."
Esa sintonía emocional no sería tan abstracta. Di Bártolo cuenta que estudios por neuroimágenes detectaron que hay áreas del cerebro que se activan cuando interactúan bebes y adultos que están construyendo ese vínculo.
Desde los años 70, un experimento clásico de la teoría del apego refuerza la idea de que el sentimiento de seguridad, independencia y autonomía en la vida depende de esa regulación emocional inicial.
En la llamada prueba de la situación extraña, que dura alrededor de 20 minutos y figura entre los cinco experimentos más importantes en psicología del siglo XX, los evaluadores observan a través de un espejo el comportamiento de chicos de un año en una habitación llena de juguetes, desconocida y acompañados de la figura de apego, que suele ser la madre.
Durante el experimento, la madre sale del cuarto dos veces, dos minutos cada vez. "Lo más interesante de la prueba no es cómo se separan, sino cómo se reúnen", aclara Di Bártolo. Y no todos reaccionan igual. "La mitad de los chicos quiere que la mamá los alce, se abrazan a ella, pero rápidamente se calman y piden que los bajen para volver a jugar -explica-. En esos chicos, el apego es seguro. Cuando crecen, son simpáticos y empáticos. Ayudan a los demás y son más resistentes a las situaciones de estrés."
Pero la otra mitad reacciona de tres maneras bien definidas: son indiferentes y se distraen fácilmente (evitativos), son inconsolables y no quieren volver a jugar (ambivalentes) o se alejan o tienen otras conductas extrañas para la situación (desorganizados).
En todos esos casos, se habla de que existe un apego inseguro, según detalla Di Bártolo, ahora a modo de resumen de El apego y la intersubjetividad, un libro que acaba de terminar. Allí, en más de 250 páginas, describe la historia de todos estos experimentos, en muchos de ellos como investigadora, y su aplicación en la práctica clínica.
Los resultados sorprenden. Por ejemplo, revelan que un 80% de los chicos que están institucionalizados o que son víctimas de maltrato y abandono son inseguros desorganizados. En la población general infantil, esa proporción no supera el 15 por ciento.
En la prueba, todas las madres se comportan igual. Lo que varía es lo que hicieron los 12 meses previos. "Las madres de los chicos con un apego seguro habían estado más pendientes de las señales de su bebe (respondían rápido al llanto, la demanda de ser alimentados o alzados y a sus sonrisas). Estaban disponibles cuando los bebes parecían querer estar con ellas", dice Di Bártolo.
Los estudios que se están realizando sobre los efectos que tiene apego seguro al año de edad ya llegaron a grupos de adolescentes y jóvenes de hasta 20 años de edad y, también, entre varias generaciones.
"En el primer año, no hay que pretender que el bebe sea independiente, sino conocer sus señales y responderle -insiste Di Bártolo-. Es ponerse en su lugar y tratar de entender lo que quiere: no empezar a jugar si quiere dormir y no alimentarlo si quiere jugar, además de compartir cuando muestra sus descubrimientos. Es como aprender a hablar su idioma. Si uno le provee seguridad, será independiente cuando crezca, se acostumbrará al jardín de infantes, resistirá mejor los conflictos y se esforzará ante un desafío."
Para Flavia Tomaello, autora de un par de los títulos disponibles en las librerías, como Rutinas felices. Agenda para padres, seguir estilos de crianza "sólo porque se ponen de moda" no es lo más saludable para los hijos ni para los padres. "Creo en una paternidad más reflexiva y participativa, donde uno pueda sumarse o no a la teoría del apego, por ejemplo, si se coincide con lo que significa", opina la autora.
"No hay exceso alguno en la cantidad de upa y de mimos que uno puede entregar al hijo desde que nace", suele repetir la terapeuta y escritora Laura Gutman, reconocida referente de la crianza con apego, tema sobre el que ha vendido miles de ejemplares.

Un experimento reconocido

La prueba clásica del apego, entre las cinco más relevantes
  • La denominada prueba de la situación extraña es un experimento clásico para estudiar los principios y los efectos de la teoría del apego
  • En estos 40 años, sus resultados suman evidencia de que el sentimiento de seguridad, autonomía e independencia depende de la regulación emocional en el primer año de vida. Esto ya se comprobó en grupos de hasta 20 años de edad y entre generaciones
  • La prueba cuenta con un reconocimiento especial: quienes estudian y trabajan con las teorías del desarrollo la votaron como uno de los cinco experimentos más importantes de la psicología del siglo pasado
  • Dura aproximadamente 20 minutos y consiste en la observación, sin intervenir, del comportamiento de chicos de un año con y sin la presencia de un adulto (figura de apego), que generalmente suele ser la madre o la persona cuyo vínculo desee estudiarse
  • A través de un vidrio espejado, los investigadores observan el interior de una habitación con juguetes. La madre entra y sale de la habitación dos veces
  • Los investigadores evalúan no sólo cómo se separan la madre y el hijo, sino también cómo reaccionan los chicos cuando se reencuentran después de dos minutos de separación
  • La prueba revela dos tipos de apego, que anticipan perfiles futuros: seguro o inseguro. El apego inseguro provoca reacciones evitativas, ambivalentes o desorganizadas
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