TALENTOS Y RECURSOS
HUMANOS
Sed de mal, Touch of evil, 1958, sobre la novela de Whit Masterson Badge of
evil, guionada y dirigida por Orson Welles, quien toma uno de los roles
protagónicos, el detective Hank Quinlan, corrupto, con Charlton Heston como el
honesto policía mejicano Mike Vargas y su esposa norteamericana, Susan,
interpretada por Janet Leigh. Marlene Dietrich juega un pequeño papel, que
representa más bien un homenaje al cine expresionista alemán, como sus
contrastes de luces y sombras, presentes en los recursos de esta obra de
Welles, que cuando filma hace cine e importa cómo filma y cuenta la historia
tanto o más que el argumento. No es el piropo de un admirador cinéfilo. La
secuencia inicial devela a Welles, director, apostando fuerte. Para algunos
expertos la mejor toma del cine negro, alternada con los títulos, remite al
espectador a elegir qué mirada privilegiará. La suya de anónimo espectador
informándose de los créditos o la mirada del equipo que hizo esta cinta.
En una de las
escenas, Susan entra a un motel perdido en el desierto, cruzándose con el
conserje, personaje un tanto desequilibrado. Para los cinéfilos, la secuencia
recuerda a Psicosis de Alfred
Hitchcock y parece ser un homenaje. Por si fuera poca la coincidencia, algunas
tomas se reconocen similares. Pero Psicosis
es de 1960.
En cuanto a la
vida de Welles, limitadas sus posibilidades creativas en su país, éste fue el último
trabajo que hizo antes de emigrar a Europa. Fue despedido en cuanto terminó de
filmar y el montaje lo hizo el estudio. Welles envió un escrito a los
ejecutivos pidiendo otro ensamble. Tal vez previó qué le harían en su personaje
del detective poco íntegro que plantaba pruebas para torcer la balanza en
contra de sus sospechosos.
Welles aparece
con notable sobrepeso. No es fácil vivir sin Rita Hayworth y menos fácil es
despedirse para siempre de ella.
Cada vez que
cito a Orson Welles, marco que a partir de él se filmó distinto. En Sed de Mal hizo una obra de tal calidad
que quienes lo copiaron parecen presentar obras menores, más anticuadas, menos
logradas.
El cine negro
norteamericano puntúa su meollo desde El
halcón maltés de 1941 a Sed de Mal
de 1947. Luego le han sucedido copias, homenajes, reelaboraciones.
De
SER UNO
Pasión en relaciones
comprometidas
Libro de mi autoría
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